El absoluto silencio para
quienes ocupen el co – razón y no el corazón.
La razón es a la pasión un
veneno de esporas
Como el logos al amour una
daga de hierro ardiendo.
Se cerraron
las puertas y quebraron las entradas
No habría
llave para poder entrar
Se forjaron
lienzos verdes y azules
Los latidos
tejían redes sobre la coraza
Dentro de
esta, el fuego era briza
El galope sin
trémulo de un corcel impulsivo
Recorría el Éufrates
que llevaba a hasta el elemental musculo
Piano de
costillas y pulmones de seda para cubrirle
La melancolía
de los versos inversos
Se construye
dentro
Las climatizaciones
de un respiro
Abultaban en sístole
Y soltaban en
diástole
Las heridas
de una cruzada por el amour
La traición
de una promesa grabada
Mantenían relojes
colgando del pecho
Relojes de
sangre y manijas de venas
El tic tac de
un penar
El suspenso
de un rechazo
Todo esto
alineado minuciosamente
En un teatro
de espectros, encuentros y entierros
Por la mañana
se agita al ver el sol
Por la noche
se mese al pie de la luna
Las grietas
dan muestra de su devastado aferro a la vida
Cadenas cortadas
y candelabros en llamas
Las horas
dormían cuando entraba en contacto
Con las manos
de quien le disparaba a ciegas
Ya no hay
hechos sobre los cuales ahondar
Solo le
quedan cuatros pulsaciones mas
Y dejará de
funcionar
No sin antes
dar aviso a la materia gris
Ubicada en el
olimpo del pensar
Que se había
equivocado
No había
acuerdo entre ellos
Se rompió el
trato
La razón siguió
su paso por la tierra
Y el musculo
cardiaco
Se marchó con
los albatros.

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