martes, 14 de junio de 2016

Vieja historia






Nunca, bajo ninguna circunstancia
Ha sido necesaria
Bajo el halo del criterio histórico
Aquella daga
Que de esta, cierto nombre, se descompone el todo
Como flores sepultadas en su espalda
Y de este, hombre necio
Merecedor de los cantos que florecieron en Pound
<<Ah vieja historia >>
Se alza, como vida misma
Como las tricolores tardes se tiñen en la aurora
Por allá, África celeste, primitivamente humana
Rojo sangrante del sol ardiente
Amarillos agracejos, Millet y el Ángelus sin cosecha
El negro, el negro de la sangre expresada al mar
Como espejo doliente, porque en la carne se refleja el mar
Hombre de ágil lengua, abridme camino entre las mustias musas sonorosas
De las calles y sus cafés con un campo de trigo pintado en sus servilletas, ironía Van Gogh

Poderosa alma mía, permitidme solo por un segundo la entrada al paraíso inalcanzable
¿Será tan desesperada mi marcha, que suplico a ti mis deshonras como último empeño para mi cansada vida?
No desease yo  una lastimosa puerta, pero sí, alma mía
Advierto
Te irás conmigo cuando el asunto
De aquella jovencita
De mirada desarmada
Que en sus brazos, puñales atravesaron años y años
Con sus manos, confundidas con cierta suavidad, como algodones tejidos en la sutileza de un cerezo
Su silueta esculpida en las viejas obras románticas de la Francia liberada
Su amor encogido de hombros

Con trastienda, eso sí, eso es necesario
Delicadeza de hespérides y sus manzanas de oro
Antelación a sus pasos, dulces pasos del ballet que brindan sus manos
Degas poetizó en óleo sus danzas

De aquella jovencita aún quedan barcazas por enfrentar la ventisca
Solicitase en otras épocas el exilio
Pero, el avasallador trueno que me dirigió hasta aquí, alma mía
No me concede ni la menor oportunidad de salida
La disyunción, sea mi guarida
Ni dilemas shakesperianos
Me harán encontrar el adecuado lenguaje para darme escape
¡Oh alma mía!
¿Cuál es el plan?
¿Y si la muchachita, y si el encanto, y si las parras que estremecen con vino azul los viñedos de su corazón, me obsequiaran plena soberanía sobre la patria muerta que piso?
¿Aun así, se me negaría la belleza?

No entiendo alma mía
Los golpes han reventado en el corazón
Perderse y escapar no es acorde a estos tiempos
Las horas violentadas por esto y aquello
Movimientos lingüísticos que clavan agujas de metal oxidado en la mejilla
Entre manos tejes el siguiente verso para nuestra muerte
Alma mía
El amor me ha exterminado como un insecto
Kafka estaría orgulloso, mírenme ahora…

Alma mía, la jovencita, de tez cristalina
Se ha marchado
Nos ha culpado como nosotros a ella
Y no habrá historia más cruel que esta.