Nunca,
bajo ninguna circunstancia
Ha
sido necesaria
Bajo
el halo del criterio histórico
Aquella
daga
Que
de esta, cierto nombre, se descompone el todo
Como
flores sepultadas en su espalda
Y
de este, hombre necio
Merecedor
de los cantos que florecieron en Pound
<<Ah
vieja historia >>
Se
alza, como vida misma
Como
las tricolores tardes se tiñen en la aurora
Por
allá, África celeste, primitivamente humana
Rojo
sangrante del sol ardiente
Amarillos
agracejos, Millet y el Ángelus sin cosecha
El
negro, el negro de la sangre expresada al mar
Como
espejo doliente, porque en la carne se refleja el mar
Hombre
de ágil lengua, abridme camino entre las mustias musas sonorosas
De
las calles y sus cafés con un campo de trigo pintado en sus servilletas, ironía
Van Gogh
Poderosa
alma mía, permitidme solo por un segundo la entrada al paraíso inalcanzable
¿Será
tan desesperada mi marcha, que suplico a ti mis deshonras como último empeño
para mi cansada vida?
No
desease yo una lastimosa puerta, pero sí, alma mía
Advierto
Te
irás conmigo cuando el asunto
De
aquella jovencita
De
mirada desarmada
Que en sus brazos, puñales atravesaron años y años
Con
sus manos, confundidas con cierta suavidad, como algodones tejidos en
la sutileza de un cerezo
Su
silueta esculpida en las viejas obras románticas de la Francia liberada
Su
amor encogido de hombros
Con
trastienda, eso sí, eso es necesario
Delicadeza
de hespérides y sus manzanas de oro
Antelación
a sus pasos, dulces pasos del ballet que brindan sus manos
Degas
poetizó en óleo sus danzas
De
aquella jovencita aún quedan barcazas por enfrentar la ventisca
Solicitase
en otras épocas el exilio
Pero,
el avasallador trueno que me dirigió hasta aquí, alma mía
No
me concede ni la menor oportunidad de salida
La
disyunción, sea mi guarida
Ni
dilemas shakesperianos
Me
harán encontrar el adecuado lenguaje para darme escape
¡Oh
alma mía!
¿Cuál
es el plan?
¿Y
si la muchachita, y si el encanto, y si las parras que estremecen con vino azul
los viñedos de su corazón, me obsequiaran plena soberanía sobre la patria
muerta que piso?
¿Aun
así, se me negaría la belleza?
No
entiendo alma mía
Los
golpes han reventado en el corazón
Perderse
y escapar no es acorde a estos tiempos
Las
horas violentadas por esto y aquello
Movimientos
lingüísticos que clavan agujas de metal oxidado en la mejilla
Entre
manos tejes el siguiente verso para nuestra muerte
Alma
mía
El
amor me ha exterminado como un insecto
Kafka
estaría orgulloso, mírenme ahora…
Alma
mía, la jovencita, de tez cristalina
Se
ha marchado
Nos
ha culpado como nosotros a ella
Y no habrá
historia más cruel que esta.
