Sea mi tarea sagrada la
creación de mis propios mundos, mis propios colores, mis ideologías y sea mi
eterna condena la ejecución de todas las artes sobre las dimensiones de lo meta
verbal, hasta la molécula más íntima de mis muros epidérmicos.
He de ser liberado como el
sol ausente de luna ciega
No podría morir, no, no sin antes haber sido
naufrago de tus bocas y eternas lenguas, peregrino del surco bestial entre tus
ojos, andante de marchas sin recuerdo
Arte de vidas llenas ha de ser la copa a
derramar sobre nuestros corazones
Mil, cien mil, un millón de
vidas más, por la resistencia al amor y venas con tal brío de traspasar la
pasión de los no muertos
Lejana y sombría risa,
extensa vista al mar, a la nada, al todo
Y ha de ser, por los herreros
de mis sueños todo rostro abstraído
No deseo más memoria que mis
ropas y melodías sollozas
¿Será que no habrá tiempo en
vela?
El camino vibra con fuerza
desmedida
Soy movido por todos los
universos
Por la inexacta ecuación del
tiempo
A la ciencia mis creencias,
de fe idolatrada, cruz y judas de la mano
Bastaran mil años, dios,
para conocer mis enigmas
Testigo de la falsa ruta,
sí, he de serlo
¿Pero a quien crees que
ensalzas?
¿Al Guernica de guerras
empalmadas?
Que podría saber yo, siendo
tan eco
De sonidos sin vibrante
Amores de cuesta empinada
Ataré mis cartas a tus hilos
Seré la seda de tus hijos
Por la pasión a los vivos
No habrá rastro de nuestros
sentidos
Me desintegré en tus manos
en el primer arribo a tu cuello
Mentíamos tan bien, que se
nos olvidó la obra.

