He sido
víctima del yo-ismo incontables veces
Esclavo de agujas
y papeleras cerebrales
Grito en
silencio, muerto, medio drogado, alcoholizado por esta ciudad
Por esta orbe
de estética transexual/profana
De
mercantilismo nocivo
Respiro
cenizas
Me aberran
todos los colores
Te enseño
tragedia, mi más patética proeza
El temblor de
mis piernas
Leo poemas
viejos y estrujados
Me abrigo de
jazz, ¡oh mi jazz!
Trasforma el
vía crucis en novela barata
De caminar
cansino, mi expresión adusta
Con ojeras de
llanto desvelado
Moradas y
secas
Me revolqué
en las piernas de siniestras féminas
De anoréxico
lenguaje
De senos
maternales al punto de hervir mis órganos
Y así, por la
anestesia emocional a la cual me sometía
Perdí unos
cuantos hermanos
Mis
compañeros de guerra y vomito estruendoso
Hundí mil,
no, un millón de veces la cabeza en la almohada
Pedí a dios
respuestas, (quien me abandonó)
luego a mis
creencias, (las cuales murieron)
Y luego a mi
abuela, en edad más adulta (que también
desmaterializó su cuerpo con la dialéctica de arcanos en sus manos)
Forjé tantos
vacíos, dejé un vaho de flor sodomizada
¡Ay mi bella
Venus! ¿Qué conjuros ingenuos se poetizan en tu boca?
De tu
semántica se aborta la prosa
Ácidos
neurotóxicos
Y mi amigo
hermano de no sangre
Inalterable
como el invierno en Julio
Azotado junto
a mí, en noches que eran días
Y días que
eran suplicios al cuerpo
(Un ser humano, de tan precaria edad, no
debiese abusar de sí mismo, menos aún de sus límites, y sin trémulo, de sus adicciones)
He olido esas
noches donde los polos convergen
Nací arrojado a este infierno
Me pario el
miedo
Y solo hayo
mi cofradía de metáforas muertas
En el cubo de
paredes mancilladas por la memoria
Aquí es donde
me desnudo
En mi pieza,
que es más un mausoleo
Sentado, con
mi atrincherado cráneo arrullado entre mis piernas
Doy rienda
suelta a la filosofía depresiva
A la
tormentosa angustia
Padecí de
amores, claro que sí
Mi estómago
se contorsionaba con solo blandir sus imágenes
Me vi
envuelto en la mentira, envuelto en una lápida que escribía mi nombre a cada
paso y cada línea que entraba en mi nariz
Accedí al
flujo de vivir
¡Ja! He visto
cosas patéticas, pero verme en esa estructura de vivencia, fue dantesco.
Los años me
fueron un poco más amables entonces
Creo, sin
temor a exagerar, que descendí nueve
círculos
Que sentí una
correa estrangulando mi cabeza
Que nadé el
rio Caronte hasta la mano amiga de los dealers
Tan culpables
y victimarios como yo
Me sentaba en la cama, agitaba mis sollozos
contra la escritura
Trataba de hallar en un Everest de cocaína
Una
explicación a tanta basura, a esta vida tan asqueada
Pero me hallé
ciego
Tocaba las
letras
Oía por
ejemplo la escala ascendente
Que musicaliza
tales escenas
Como hacer el
amor con lágrimas en los dientes
No veía
Padre, Madre,
hermano donde sea que duermas
¿Dónde están
cuando el fúnebre otoño me golpea el corazón?
¡Shhhhhhhhhhhhh
silencio niño!
S
I
L
E
N
C
I
O
Los domingos
en la tarde se convirtieron año a año
En la obra
cinematográfica más triste que jamás aprecié
Y Ya estoy
cansado
Estoy
muriendo lentamente y a consciencia
Tengo temor a
proceder la maldita metamorfosis
La cual me
extirpe los últimos buenos tiempos, por así decirlo
De esta
instancia tan maravillosa que presencio
Llevo lúcido
un par de semanas
No me siento
bien
Estoy en una
encrucijada sentimental inexplicable, inefable
Pero si he de
actuar, sangre mía, dame el valor de aceptar las consecuencias
Por qué soy
poseedor de un corazón débil en fuerza
De un enamoramiento
flagelado
De adicciones
terribles como la pasión
Encadeno mis
horas con personas que realmente quisiera execrar
Vida mía,
culpable de todo esto soy
Dame
libertad, sea en la muerte o en esta obra
Porque aquí
confieso:
Vago en un
blues melancólico
Transito una sutil pieza de jazz, específicamente Blue
in Green de Mile Davis
De su magno
Kind of Blue
Me hará saltar
del puente y abismarme en pesadillas
Con la jauría
de bestias sofistas del cabaret Munch
Alquimisar
mis lenguajes
Hasta
parirlos en rocas de oro anti natura
Y así entonces
noté que mi generación era depravación
Sonreí con
lasitud
Me abismé en
el metro
En las
texturas de la reina abortiva
En las micros
de compresión humana
En los taxis
funerarios
En los bares
y mesitas de poetas estúpidos
En las
sabanas y sus fluidos
Me escondí en
los baños, infra baños
En los poemas
tristes
En la niñita
traumada por el padre seductor
>>Regocíjate
Freud <<
Me asomé en
Santiago como asesino serial
Violé, creo,
unas cuantas leyes morales
Neo-morales,
quien sabe cómo les llamen ahora
Atormentado
siempre por las ulceras emocionales
Llamaban a
mis tímpanos, encolerizados los cuervos de sonata Bach
Me exhortaban
con canticos sublimes y apologías a la prostitución encefálica
Para
recostarnos bajo la lingüística nocturna
Encajar una
lagrima torpe en las pupilas
Idiotizar la
intelectualidad
Leer
y asumir nuestra limitación como
engendros humanos
De
carne y huesos podridos
Desarticulé
las risas imbéciles sobre mi cara
Me
oscurecí, ardí, actué, herí
Luego
Ginsberg
Primitivo
Besquiat
Irónicamente
feliz, Pizarnik
Más
tarde Rimbaud
Tras
liberté, Delacroix
Desperté
en el surco de su pecho
En
la ignominia
Orinado
y defecado por los mártires de mi existencia
Por
las dudas y traiciones
Disequé
mis bosques de otoño sin fragor
Me
miré al espejo con asco y agité el esófago:
-Pon
la cruz en mi cien maldita cobardía
Desentona
los sonidos que provienen de los áridos jardines rojos
Mi
cadáver será el faro de las almas en inocente travesía
De
los transeúntes asfixiados por el espectro aromático de perros muertos-
¡Allí!
¡Allí!
Allí
estaré saltando sobre la vena floja.