lunes, 16 de febrero de 2015






   Ante la duda y el desacierto de las respuestas
  He puesto fin a la extrínseca memoria de su rostro
  No me importa, no me interesa, no me enamora.



Si el amor llega a la sombra de una bala, galope furioso en una velocidad inescrutable
Con la voz empampada, yanacona sembrando el puñal, de un aroma tangible como la esperanza que aguarda en su pecho, el atónito acto de inmolarse por el otro
La risa idiota, la sinfonía maquiavélica al sufrir un engaño
 ¿y quién es fiel a sí mismo? me resulta motivo de crucifixión ¡y aún más! la cuna de judas para quien alardee de serlo, la ecuménica pasión es inexorable para toda carne.
Ni el metal resiste a este oro alquímico
Ni el cólera a explotar dentro el legado acuático del llanto
Es el principio de todo y cuando acaba, la soga tira casi imperceptible
El dolor está en las ojeras desveladas
Y el amor está asqueado como el último trago de vino amargo.
 






domingo, 8 de febrero de 2015

La caída y el falso héroe

 





La caída y el falso héroe

La búsqueda tienta el ánima a ser amado por las infames costumbres del hombre
El sabor amargo de una nariz polvoreada de blanco, dientes dormidos y la frente oceánica
El experimentado calor de un abrazo por medianoche, la cama es abrigo, sí, pero en carencia del amor no bastan los animales desollados sobre las espaldas para encender la estufa dérmica.


Ay de esas noches cuando el amor es ignorado por dos amantes
Ay de quien bese el sueño y la realidad llore
Las alas se quiebran tan solo por cantar
Y desde la cruz se derraman todas las preguntas
Las vírgenes necias solo creen en sus libros entintados
La gloria del caído
El parto de un aborto que no vio sangre
El viaje incansable
De todo esto soy testigo y bestial culpable
Empuñando veinte fuegos
He caído
Han caído mis símbolos
Mis rituales
Mis costumbres
Mis amores
Mis traiciones
La mentira y la verdad fecundan mi testamento
Y aún más sin temor
¿Dónde está mi vida?
¿Dónde están las hierbas que pisé en infancia?
¿El agua derrocando el sol, sobre mis húmedas mejillas?
Cayeron.


La pena se hizo cascada
La cólera se hizo infierno
El sueño se volvió pesadilla y peor aún, esta, realidad
Han muerto todos mis vivos
Sequé todas las flores y quemé todas las semillas
Las raíces las devoró el magma
Me condenaron a culparme
De toda inocencia fui despojado
Amé todas las artes
Y todas fueron víctimas de mi sacrílego lenguaje
Perdón a mis heraldos
Perdón Van Gogh
Perdón a Munch por silenciar mis gritos
A Vivaldi por melancolizar cada compás
Perdón a Bach por armonizar mis más fúnebre caída
Y perdón a Magno por violentar sin discreción
El impero sobre mis manos
La Atlántida de mi corazón se hundió con mi fe
Sin abismo donde caer.


Y de todo esto soy culpable
Testigo, juez y defensor
Mis castillos fueron devastados
Mis danzas se las llevó alguna ceremonia negra
Mi tumba fue el cielo
¿Pero cuánto más?
¿Cuál es la suma de todo látigo?
¡Ya basta!, el trémulo de mis labios me exaspera
Al final de mis letras y mis no versos
Doy firma de sangre
He presenciado todo
He sido protagonista de mi caída
La caída del héroe.