martes, 14 de abril de 2020

Desesperar





Silencios agolpados en la puerta
Quien abre no es otro diferente de mí
No es un rostro ajeno
Aunque no recuerde el escenario

Desalojado de mí mismo
Quien abre la puerta no me encuentra
Se encuentra con el espejo
Y vierte en él aquello que pensaba perdido.

¿Quién llama a la puerta cuando yo estoy dentro?
¿Porque un tormentoso llanto aflige mi paso?
En la hondura de mi propia vida, el eterno río detuvo su flujo y nada cambió mas
Pantanos de voluntad muerta se vislumbran cuando hablo

Los males que al hombre aquejan están cubiertos de fango
Lo verdadero se oculta en las hojas y susurra por las mañanas
La voluntad de ser, desplegándose en el mundo
No se puede huir de uno, en todo escape, el final es el reflejo
Cuan insoportable resulta si el alma desespera.
Dios, cuanto he obrado en contra mía.