Silencios
agolpados en la puerta
Quien
abre no es otro diferente de mí
No es
un rostro ajeno
Aunque
no recuerde el escenario
Desalojado
de mí mismo
Quien
abre la puerta no me encuentra
Se encuentra
con el espejo
Y vierte
en él aquello que pensaba perdido.
¿Quién
llama a la puerta cuando yo estoy dentro?
¿Porque
un tormentoso llanto aflige mi paso?
En la
hondura de mi propia vida, el eterno río detuvo su flujo y nada cambió mas
Pantanos
de voluntad muerta se vislumbran cuando hablo
Los males
que al hombre aquejan están cubiertos de fango
Lo verdadero
se oculta en las hojas y susurra por las mañanas
La voluntad
de ser, desplegándose en el mundo
No se
puede huir de uno, en todo escape, el final es el reflejo
Cuan insoportable resulta si el alma desespera.
Dios,
cuanto he obrado en contra mía.
