miércoles, 27 de enero de 2016

Habló el apóstol violeta desde el pináculo humano






Celebremos las heridas
Profundos vacíos de carne
Que un impulso espinal de nervios rojos sobre rocas sin tallar
brindará dulces piedrazos a las portas del Tártaro

Celebremos las derrotas
La victoria es un engaño
En lo alto de nuestras frentes sudaremos las amargas lágrimas
Escucharás el tenue blandir de las alas
del cuervo dormido en la gruta de tus costillas

Celebremos las ánimas extendidas de sombra a sombra
Tentadoras musas al pie de la vie
La finita vivencia del cuerpo exaspera
Trayectos de luz a blue
Ama mi cofradía de burlesque poesuicida

Como explicarte desdichada hidra
Como explicarte los montículos atonales en mis tímpanos
Fluido catatónico
Celar cuanta inmortalidad posee el verbo en tu lenguaje materno
Reclamo el ius sanguinis que embiste cada hilo de tus vertebras
Reconozco aún, el suave petricor que exhalas desde tu vientre


Celebremos que a tu pecho nace la iridiscencia
Celebremos la abstracción al amour
Celebremos hoy que yace intacto el curso de los glóbulos rojos
Acendrado ángel del cuarto viento
Celebra el viento y sus veleros en tu boca
Inmarcesibles sean todos estos veranos
Colgados de este sonido tan delicado
Fragor de siembra, trigales y cosechas del alma
El invierno advierte niebla.                         






                                               (Odilon Redon)

sábado, 23 de enero de 2016

Pertenencia







Conozco a tus ojos el peso
Escribir tempestades Mayakosvky
Bancas de verde gris
Ventanas otoñales por donde escapa la memoria
Mil hojas secas
Atravesadas por un segundo
Pleno fulgor sea tu vendaje ocular


Adiestrando lunas saturninas
Jinetes mezclados a las acuarelas
Chorro de pintura en tu espalda
Y los cines de romance bicolor
Normandie te pensamos

Deseamos algo deseamos nada
Amamos entre sabanas de húmedo invierno
Decimos “nunca más” amamantado de  violencia
Luego del dramatismo
Seducimos cuerpo a cuerpo el instinto
Sería mentira decir que hay razón

Disparamos manos hacia el ineludible azul
Profundo azul sobre nuestras cabezas
De allí, poesía hambrienta de nuestras bocas
Construcción de escenas dulces
Cuanto quisiera realizarles

¿Es un instante?
¿Trampas emocionales?
Respondo a esto desde las entrañas:
Somos un instante atrapado en la inexorable voluntad de unirnos
Un segundo sobre otro
Somos cazadores de trampas
Pero esta vez recibimos el mutuo disparo en la sien
Caímos inconscientes y aún nos damos la mano adormilados
Somos la victoriosa flor de todas las semillas muertas en primaveras negras
Este instante durará lo que el corazón pueda latir
Más allá de respirar solo nos falta actuar.





 

miércoles, 20 de enero de 2016

Impulso de poesía mal controlado





Epitafio





Construido bajo el temor
Con dioses paganos de mejores tiempos
Estrellas rojas devorando fe
Mentiras sangrantes
Llagas esquizofrénicas
Paris canto con velas muertas en la retina
Inaccesibles diurnas vasos de leche entre senos
Regresaré a tu estrella para oler tierra fértil
Trajín de horizontes adyacentes al sol
Películas nocturnas Santiago en letargo
Amantes ebrios iracundos
Poetizando de tóxico amor Yungay
Lirica trizada escribas enamorados
Recordarán los años idos el dolor
Una puesta de austeros rostros en el tarot
Que dirán la muerte es muerte y la vida un dios
Reminiscencias adornando cajones polvorientos
En la frontera del recuerdo
Los espectros indeseables reinan
Y todos los silencios violan tu inocencia carnal


Cantico

Nos hablaban los suicidas, poetizidas que la muerte es un alfil
Que la sangre busca en diagonal las esfinges de un lamento
Que los reyes sobre astros vagabundos queman versos
Los rincones milenarios donde espermas saborean el nacer
Que las hembras traicionadas son más fieras si se trata de vivir

¡No me hables de amor!

También nos hablaron meticulosamente sobre las torres que han construido en las cabezas, estos esclavos de las palabras tajantes que como navajas diseccionan nuestros corazones y la autopsia resulta violencia tras morir
Para los ojos más sensibles hay un manto de aves azules
Que nos recuerdan alguna infancia no tan feliz

¡No me hables de amor!



A la derrota los reproches frustraciones masturbaciones de un elixir poco ético
Sordos y patéticos cantando como si el alba fuera a venir
Porque le temen a la noche y la noche defiende con miedo
Porque el miedo es el arma que registra los sentidos
Para darle coordenadas sobre cómo actuar en ellos
Debilitar nuestros caminares, singulares obras de teatro griego sin fin
Los cadáveres más escépticos se preguntan si la muerte es un abrazo o un beso

¡No me hables de amor!

Asustado yo corría en los jardines de mi padre
Atolondrado me bastaban dos monedas y un amigo bien amable
que jugara allí en mi alcoba
Que manoseara mis entrañas
Y se abrigara con mis notas

¡No me mires así!


En las trasciendas atrincheradas
Cabezas rotas
Arrullo de lluvias dulces
Descalzo en la fangosa puerta
Tendremos que tumbarnos en las tumbas del vaivén
Epitafios bien pintados de rojo negro y cruel violeta
Enfermos sometidos
Condenados somos todos
Padecemos de creencias
Poco amor y adusta ciencia
Nos miraran a los ojos
Detenidos frente al todo
Las alarmas refulgentes son pacientes de la catástrofe
Pues solo eso somos
Una catástrofe perdida

¡No nos traten así!