Creo que estas hambriento y esta vez dispararás
Prozac, estamos sedados por esta sutil soledad
Cuando se haya acabado el silencio estaremos en medio de un
salar
Así que responde mis preguntas y comienza a cantar
Que esta vez no hay final
Estamos ciegos olvidando que lo de atrás
Siempre invierte escenas distantes
Una mar violento escurre por nuestras lenguas
Las arenas secan la garganta
Hablas tan bajo que logras comunicarte con las agujas
Filos que caen a tu morada
La morada de los
astros
No olvides perdonar el ayer
No olvides despedir el hoy
Por la montaña bajan perros sedientos buscando amar
Y para cuando estemos dormidos
Al cuello nos respirarán
Por la nocturna sonata
Que vacila sobre el rostro del cansado abismo
Nos hayamos, todos, perdidos
Un grano de arena en el Sahara
Un brujo errante sobre costas escépticas
Libros de magia gris
Pero en la rivera
Donde agita la sentencia inexorable
Perderemos el yo, como el tú
Han de ser solo esencias
Caminando sobre las aguas
Sobre la tierra
Sobre el trigo que anida el molino
Sobre canticos perdidos
De culturas ilusionistas
Hablarán a sus hijos
Y para quien sufra desdicha
La condena es clara
Serán llevados a cielos de concentración
Y serán arrojados a lagos
De brisa y miel
Allá, donde la ventisca no es sádica con el hipotérmico andar
Donde el Inti recoge la luna por sus hombres
Para eclipsar con serena calma
El nacimiento de un santo grial
Cáliz de liberación y carente de tempestad
Allí, cuando las pastillas estén evaporadas de nuestra
sangre
Cuando el subyugo de la cortina eléctrica nos deje
En el justo y preciso instante en que desconecten el cable
Partiremos, sin aviso, sin apuro
Tomaremos el Estigio
Y arribaremos en el Nilo
La esperanza está en la risa
El veneno en la razón
Puede que tardemos toda la vida
Pero es una peregrinación sagrada
Y entendido esto
Sabidas ya sean mis verdades
Dispara, una bala es la llave
Que abre la puerta de azulejos espectrales
Hacia el Eliseo del cual te hablo
Nos vemos en mejores tiempos
En mejores y más poderosos tiempos.



