He construido en el sembradío de tu corazón, hombre
Cuatro elegías azules
Y de este hombre, cuya vista no fue acertada por los
sentidos
De tanta luz cegó su paso
Fragor expuesto en los huecos de su sangre
El justo es para los justos
La justicia ha errado en el inconfundible trueno
sonoro de su mazo
Errantes oscilan perenigraje, oran hacia el sol de
oriente
De las castas un pintor ecuestre
El horizonte ha sido pintado de artefactos modernos
La maquinaria es efectiva, si de oprimir el alma se
trata
De los colores que violan la austera careta del Domingo
He construido una cuidad sobre tu sombra
Donde el sol rasga sin victoria la oscuridad de los
callejones
E. Hopper nos mira llorar desde un restaurant de 2
cabezas y un sombrero
Tus ojos no alcanzan a tocar fondo en la profundidad
de mi clamor
Y esta ciudad se derrumba cuando te yergues sobre el
gentío
Padre nuestro que hiendes la herida
Perdona mis pecados porque me he armado contra mi
hermano
Contra la miseria que atañe a este tema
Padre, juramos tregua para la guerrilla poética
Pero la culpa nos traduce en escoria
Y somos tan enigmáticos como tu presencia en las
catedrales de mirra muerta
Mujer, hombre y mentira
Ufanos de travesías en la Italia del siglo XV
Renace de la cripta el emblema humano por sobre los
artífices del dogma eclesiástico
La historia transgrede el exhorto
Hurtaré el canto de los poetas antiguos
Vestidos de druidas, tomados por la destreza de un
poema negro
Atinaré sin menor duda, con la debida precisión que
requiera
Con una bala trasquilada
Desnuda en la velocidad
Clavándose en la sien
Clavándose en la sien
Clavándose en la sien
Compuse cuatro elegías azules
Una de estas se tiñó de gris
Otra de rojo
Y de ese color mis ojos ya no sienten amor
Y de ese amor mi alma asciende hasta los riscos
Porque estoy a punto de saltar
Las rocas tomarán esta vida
Crearé vida con el mar
Congelaré mi corazón hasta el azul más oscuro de
todos
El agua entrará por mis venas
Y mi corazón drenará este mar violento por mi nariz
Mis ojos estallarán por la presión
Emigrar, es la clave
Me hallarán en la tierra
Seco y desojado de luz
Volverán a enterrarme
Vendrá ella
Vestida de azul
Me dirá:
“Aquí escondí nuestro amor, porque de los días en
los cuales este rebalsaba, hoy se agitan sobre nuestros ojos y lloramos, nos
ahogamos en el extrañar y arañamos las paredes de nuestro rostro hasta que las
heridas se mezclan con el agua perpetuada en
nuestras pupilas”
nuestras pupilas”
Pondré entonces mis manos sobre el hielo
Me esconderé en una flor muerta el pie de otoño
Esperaré su llegada
Y la primavera tendrá en sus manos
La soga que defina si este hombre muere o aprende a
amar
Hasta entonces
Compondré cuatro elegía azules.
