sábado, 2 de julio de 2016

Cuatro elegías azules

He construido en el sembradío de tu corazón, hombre
Cuatro elegías azules
Y de este hombre, cuya vista no fue acertada por los sentidos
De tanta luz cegó su paso
Fragor expuesto en los huecos de su sangre
El justo es para los justos
La justicia ha errado en el inconfundible trueno sonoro de su mazo

Errantes oscilan perenigraje, oran hacia el sol de oriente
De las castas un pintor ecuestre
El horizonte ha sido pintado de artefactos modernos
La maquinaria es efectiva, si de oprimir el alma se trata
De los colores que violan  la austera careta del Domingo

He construido una cuidad sobre tu sombra
Donde el sol rasga sin victoria la oscuridad de los callejones
E. Hopper nos mira llorar desde un restaurant de 2 cabezas y un sombrero
Tus ojos no alcanzan a tocar fondo en la profundidad de mi clamor
Y esta ciudad se derrumba cuando te yergues sobre el gentío

Padre nuestro que hiendes la herida
Perdona mis pecados porque me he armado contra mi hermano
Contra la miseria que atañe a este tema
Padre, juramos tregua para la guerrilla poética
Pero la culpa nos traduce en escoria
Y somos tan enigmáticos como tu presencia en las catedrales de mirra muerta



Mujer, hombre y mentira
Ufanos de travesías en la Italia del siglo XV
Renace de la cripta el emblema humano por sobre los artífices del dogma eclesiástico
La historia transgrede el exhorto

Hurtaré el canto de los poetas antiguos
Vestidos de druidas, tomados por la destreza de un poema negro
Atinaré sin menor duda, con la debida precisión que requiera
Con una bala trasquilada
Desnuda en la velocidad
Clavándose en la sien
Clavándose en la sien
Clavándose en la sien

Compuse cuatro elegías azules
Una de estas se tiñó de gris
Otra de rojo
Y de ese color mis ojos ya no sienten amor
Y de ese amor mi alma asciende hasta los riscos
Porque estoy a punto de saltar
Las rocas tomarán esta vida
Crearé vida con el mar
Congelaré mi corazón hasta el azul más oscuro de todos
El agua entrará por mis venas
Y mi corazón drenará este mar violento por mi nariz
Mis ojos estallarán por la presión
Emigrar, es la clave

Me hallarán en la tierra
Seco y desojado de luz
Volverán a enterrarme
Vendrá ella
Vestida de azul
Me dirá:
“Aquí escondí nuestro amor, porque de los días en los cuales este rebalsaba, hoy se agitan sobre nuestros ojos y lloramos, nos ahogamos en el extrañar y arañamos las paredes de nuestro rostro hasta que las heridas se mezclan con el agua  perpetuada en 
 nuestras pupilas”

Pondré entonces mis manos sobre el hielo
Me esconderé en una flor muerta el pie de otoño
Esperaré su llegada
Y la primavera tendrá en sus manos
La soga que defina si este hombre muere o aprende a amar
Hasta entonces

Compondré cuatro elegía azules.