La razón tiene el color de una flor
infértil en sus ojos, como si cargara el imperio romano en sus hombros,
abandonó sus esperanzas como nos abandona el tiempo cuando más se vive
Vamos a canonizar esta puta que nos pario
Vamos a mezclar nuestro libido en un
monasterio
Deslicémonos a través del ambiguo deseo de
un hombre por el aroma de Venus en luna roja
Vertamos nuestra esperma sobre la tumba de
un despertar eterno
Déjame saciar el impulso de amar
Déjame limpiar mis heridas con tu piel
Déjame oír al menos una vez la canción que
yace en tu latir
Abandóname cuando este solo
Y
no me sigas al descenso
Ámame
cuando no te ame
Cuando
se me olvide recordarte
Vamos
a callar el manifiesto de nuestros corazones
Conjúgame
en tu presente y pasado
Crucifícame
en tu pecho
Anídame
en tu cuello
Y
condéname perpetuamente a navegar tu sangre
A
través de los ríos de tus venas.



