A sí mismo
¿Cuál jubilo promete la juventud?
La edad de la razón es la edad del dolor.
Muerta la inocencia, el mundo se revela cómo una bestial
fuerza en el pecho
y arrojado a mis
posibilidades, no he de desesperar, pues amiga me es la muerte y del tiempo ya
no temo.
Al padre
El hijo se levanta y dice -Me ceñiste de valor para la guerra, doblegaste a mis agresores; pusiste
en fuga a mis enemigos, reduje al silencio a mis adversarios-.
El padre contesta – no era yo el enemigo de tus adversarios,
ni mis manos fueron culpables de su muerte. Tus deseos han sido satisfechos por voluntad propia y la justicia ha muerto en tus brazos desde el día que suplicaste dolor para tus contrarios-.