Los ojos del mundo son túneles de lóbrego aliento
Viajero, descansa y cuelga el sombrero
Aquí no hay luz que desvista la noche
Deambula furtivo, a paso ligero, una hoja de polvo
Pues lo dicho por tu boca será crucificado
La flora mental se quema, una espesa hoguera
De pronto el techo asediado por voyeristas
Y tú desnudo, un recién nacido, el huevo de umbría
Terror, pánico, los perros se enamoran de la miseria
>>si hablo me matarán<<
Luego buscarás amor
¡Trinchera emocional!
Será mejor el oceánico abrazo de la soledad
Que el azote de un mente negra y perversa
Ten miedo de tus latidos
Que no se detengan
Golpéate el pecho, verifica si está en orden
Sopla el polvo que dulce y amable se acomoda entre un haz
de luz que aflojó la ventana
Olvida esta ciénaga
No ofrezcas tu espalda
Baja el mentón
Ten miedo de todo
Asesina los días pudriéndote en cama
Hazlo ¿Por qué obedeces tanto al hombre y su maquinaria
de conducta?
Llora y bébete las lágrimas, escúpelas sobre los que se
disfrazan de caritas felices
Abandona tu padre
Abandona tu madre
Abandónate
Los ojos del mundo son túneles de lóbrego aliento
Respiras la peste de sus entrañas
Nauseabundo
Es magna obra retener la infinita complejidad humana en
el estomago
Yo estaré por y para ti, cuando te disuelvas en el
boscoso negro
Cómo la mano del viejo amigo muerto años atrás
Aliviana el bagaje
Cuando la luz te embriague
no sabremos quién eres
Pero el dolor
Ceñido como la sombra que traga el obeso astro lumínico
Allí estará, pues
ella nos parió
Los ojos del mundo son túneles de dolor que revientan en
belleza
Y nada es muerto, vivo, bueno, triste, negro, verde, alto
u ínfimo
Nada te sostiene, la vida está a tus pies
Hambrienta de caos.