En invierno el mar se duerme en los ojos
Cálidas gotas caen por el arrecife de los
lamentos olvidados
Pues azotados estos recitan a plena voz su
carne sobre la cumbre de los astros
Lamentos del muro judío, Viernes de tiernos
azules
Lamento
Lo lamento
En primavera los cerezos depositan su textura
en la visión del niño que corre por los elíseos
Significan el compungido manto de instintos
carnales con la tersura del sol que muere por el oeste
¡Oh alaridos celestes! tu cielo se derrumba en
las mejillas
Inocuos vociferantes del arroyo
transmigratorio
Autores de la poesía suicida; de sus ropajes,
el otoño trascendente
Extendido hasta los pies del furioso hombre de
tierra
Labriego de los imperantes Andes
Aquí, detenido dios por el encanto de su obra
Tentado al salto de fe desde los sacros
pilares, altos, altos y magnánimos
¿Morirías tú por nosotros, como lo hicimos por
ti?
Dios:
-Cuando el verano decida quemar toda secta
Y ardan armónicamente con la peste de cuatro
estaciones
Morirá el hombre y su dios
El cánido negro pesará vuestros corazones en
la balanza del lenguaje.
Ka
Ba
Aj
De este modo nos marcharemos
Juzgados por la jauría humana
Y el cielo teñido de tierra, sangre
Mortalidad.

