lunes, 19 de diciembre de 2016

Concerto







Concierto para venas en R menor  - Andante -  La cabalgata del retorno



 Formas
            Sonidos
                          Colores
                                         Reagrupándose con el agua progenitora

¡Regresa pronto adormilado amigo, no empeñes nuestro amor por unas migajas!


Carne
           Ánima
                          Languidez 
                                             Matriarca
                                                             

Las formas dentro de sus ojos volviendo al huevo uterino
De los tiempos, ejes y transiciones que divergen la muerte de la vida
Exigua
Péndulo cruelmente sonriente, mira, obedece, castiga el agravio contra cultura
Sin mesura
Se escurren las formas, las almas, las hombres, los mujeres
                                                     caracolito negro, en ti la rueda del tiempo
Ven, desarticula mi palabra, abre las letras, injerta ritmos
Dame el ritmo de la poética en movimiento
                                              formas, poema, ellas vuelven a la rueda
¡Hemos vuelto!, hemos vuelto compañeras del corazón, el giro se ha disuelto en nuestras manos, los manzanos darán hijas verdes, rojas y azules para las famélicas formas, la semilla es pura, vendrá nuevo arado, vendrá el reposo.





Concierto para venas en R menor   - Allegro – La construcción del caos


Una oda para el caos no bastará, ni aunque sea empuñada por nuestro heroico  Homero


Estas formas precedidas por el yugo, hoy llenando de tubérculos cada raíz de esta tierra, asimilando formas/antropomorfas, vestidos de cada tiempo: gótico negro, el feudo que siembra su corazón, no se halló más nobleza que el trabajo de la tierra, cosa que los inquisidores del sagrado general divino, olvidaron por completo
Juana fue quemada ¿quien más hablará por dios?

Y se oirá en los partos sacramentales, los cantos y gracias de la antigua Florencia, la forma vestida de cosa, alterando el orden sagrado, Dios en la tierra, el hombre en lo alto y el clero en la hoguera, cuan bella fue esa imagen.

Luego Francia habló desde la bastilla, Inglaterra y la maquinaria humana sometida/los industriales y su revolución biomecánica, pansidos rostros sobre el campo, Francisco Fernando, gatillo de la muerte, por allá en Austria/Sarajevo

Ven, vamos a desdeñar el trazo de las piedras por el batallón de la résistance, olvidemos las pulsiones más básicas, demos paso a más complejas formas de la psique… es tiempo de niebla.




Concierto para venas en R menor  -  Adagio - El reposo de las cosas


Ya es hora prudente, esto por ti:

Tu alma resuena en mi gruta
Me marcho profundo hacia el ánfora
No tengo forma, ya no hay idea fija en esta sustancia
Ya no siento el polvo de los abanderados del camino, de su caballería, de los bocetos topográficos rasgados sin ruta amigable, ni los pompones de nieve dulce cayendo sobre la  niñita, sobre sus rosadas manos envueltas en orquídeas
Es el abandono, el desahucio del cuerpo sobre el ánima
Han compuesto el movimiento de la natura, todo está dispuesto a voluntad de la carne
Las aguas se recogen y luego azotan con sus brazos las playas, las rocas, las hiedras, los caminos, el corazón y los batieres de alas
No he soñado con esto, con ellos, ni ellos conmigo
El camino estrechado por los pretiles de sangre histórica, los grandes héroes y los bajos mortales, flanqueando el éxodo
Ejecuta la secuencia maestra, hombre/mujer, demos vida a la muerte.









Concierto para venas en R menor  -  Moderato – La imagen



A pequeños pasos llegamos, las ciénagas de penumbra hoy son madera viva
No se habló de Dante, no se habló de infierno ni cielo, ni arriba ni abajo
La deconstrucción del tiempo sobre las formas, sobre la sustancia
Unta en el mar dulce nuestro pan, vacía las jarras y danos el vino
Inclina la mirada de los ciegos hacia los viñedos, los artesanos de la imaginería
Frota sobre tus pómulos la piedra de leche blanca
La madre no es madre, el padre no es padre
Nadie engendra, nadie crea 
Todo está en su posición exacta, nadie altera el cosmos
Una temprana mañana fueron otorgadas las artes y la praxis
Configuraron estrellas para regir la sangre
Pero ya no hay gas fuera de esta esfera, no hay luz que no sea la del propio hombre
Este es el todo, estrellas muertas sobre nuestras cabezas
Todo en uno, uno es el todo, todo muere para vivir por siempre.









jueves, 24 de noviembre de 2016

Una sombra vestida de piel




El hombre escribió su entierro
    El hombre escribió su muerte
          El hombre escribió su nombre:

Voy a sofocarme hasta llorar hojas de ceniza blanca
Voy a levantarme sobre los pilares derribados de la antigua Grecia
Ese hombre de poca fe, adicto a la muerte, las venus y las  deshonras
no es merecedor de tal protagonismo, escribir su muerte, escribir su entierro
¿Y que ha de pasar con la intolerable dulce tristeza humana?
Ojos rojos insolados por el calor de un cadáver descompuesto
Todo blanco puro y el exterior ///  negro
Siéntate a mi muerte
Te enseño mi más grande amiga
Es una sombra vestida de piel
Envejecida por los caminos de piedras húmedas
Tiene un serpenteo, una danza oscura dentro de un circulo/triángulo
Baila con mascara de lince
Rompe con sus pies de ave el cesto de moras rojas
Da de comer flores al sepulcro de su jardín


Te enseño mi muerte/el martillo de las bestias/exánimes cuerpos bulléndose en los canales/lechosa el agua de estos canales/ hónrame como te lo pida amor mío/
¿Me darás el réquiem solicitado bajo la rivera solar?  Cuando la luz se recostó sobre ese intolerable mar hasta pintar de oleo naranja nuestra postal

 Si he de morir, de preceder tú encuentro con la hoz, te esperaré con un vendaje de azahares teñidos de miel purpura y abrazaremos el amor/la muerte/la vida/el nacer/el caer/ irás por laderas de siembra fresca/ no olvides traer en tu bolsillo el reloj de cera/ haremos fuego del tiempo y agua del fuego/nos bañaremos en todas las épocas del hombre/sabrás tú como es cuajar la sangre de maldad/.






sábado, 19 de noviembre de 2016

Borradores viejos




Voy a renombrar con tal arrogancia, todos los colores que ha dejado la historia en su magna gama suicida. Me volveré contra mí mismo, me volveré contra ti también, me volveré una violenta toxina que pudra todo los tejidos muertos en el lenguaje, y cobraré por deuda sagrada los manuscritos que Ginsberg penetró con el corazón de Buda y su mantra  om ma ni pe me hung ó hum. 






No, ya no se puede dormir con la ciudad pensándote como un parásito, llevo días, semanas, quizás meses o con toda sinceridad: años, breves espacios temporales llenos de vida y muerte, pero más muerte que vida; metiéndome cierta alquimia, mutilada  y estigmatizada por los hombres de ética pura y conservación de honras familiares. Hablo de cocaína ¿o es que también usted, lector, niega conocer tal sabor?

Estos días me aíslan y me asolan con cada persona que conozco, los mismos rostros, peinados, ropas, pensares, actuares y toda la habladuría que concibe estas tribus adaptativas, yo por mi parte  mantengo amurallada mi faceta de hombre moral. De vez en cuando se escapa a través de una pequeña grieta, cierta luz que modifica todo el mundo fuera, me estremezco, tan cómodo y febril en mi laberinto de ojos, no desease ninguna otra cosa más que un devastador amor, brutal, cálido, esperanzador y asesino a la vez, que logre devolverme un esbozo de alegría.

Voy a presumir de conformarme con una vida llena de risas, fiestas y una agitada vida social, pero haz de saber mi amado caminante, haz de saber que las estrías en mi cuerpo también se llevan en el alma, y por mi sangre transitan insospechadas cantidades de veneno blanco, azucares y sales, pues de estas me sirvo placer, siempre con el devorador monstruo detrás comiéndome trozo a trozo y sin piedad mis agónicos intentos de dar movimiento a mi vida. De esto mi paranoia a la muerte, amistosa, amable, tan de piel como yo, tan poco estable, tan mía como yo tan de ella.

Los viajes por las rutas amorosas me han marcado irremediable, tuve amores dulces, joviales y llenos de arte, siempre los llevo adornados de antiguos maestros pictóricos, en una hoja de amapola que revolotea  mi corazón. Me he vestido tantas ocasiones de culpable, subyugado día tras día. He levantado mi carne sobre los infiernos que acuden a despertarme sin previo aviso, les doy un beligerante adiós, mientras yo me asedio con mis propios nombres, nombres negros que saltan y dan chascos en mi cabeza, que dibujan, rayan palabras rojas con tormentos azules, y de fondo un intolerable rostro de muerte calcinado. Tanto he manchado mis horas idas, dulces horas.





lunes, 17 de octubre de 2016

M.V





A Moisés Valverde, esta vez, su tierra será fértil y adornada de amores.






¿Y las estrellas soñadas?
¿Y todo lo que amé?
¿Y mi hija, mis padres, mis añoranzas?
Estas preguntas incontestables como la puta que nunca se enamoró de mí

Escuché de callejones que eran bloques sobre bloques rojos azules verdes muertos todos
Que las estrellas soñadas son huéspedes en la pipa de cobre
Que el pánico de mortis le extrae cada tres fuegos un grano del alma
Que las maestranzas de  vida las ejercen los suicidas
Que tras las pálidas se les ve oscilando una convulsión vomitiva

Vi despedidas entre aceros explosivos
Y canticos homéricos para los héroes de la
Tierra que duerme bajo el halo de la campana azul
Los espasmos por la infección sanguínea
Los poderosos druidas abrazados de su delirio más sádico:
¡Sáquenme de aquí, ayúdenme por favor!
¡Mátenme!
Apoyado en la reja, con su chaqueta de cuero, soportando la muerte.

Enunciaron la triada negra en las canchas de ancianos polvorientos
encriptados bajo los vidrios molidos del alto muro
Llamaron a dolorosas voces  pensando que se irían con los funerales

Hace pocos días enterraron a un antiguo amigo
el vio mis pasos de infancia sin catalejos que adviertan males
Murió por mano extraña, violenta madrugada
Abrió la puerta de su pieza, se recostó y de eso nadie nunca más le oyó discurso
Y que el fuera visto como el cerezo infértil que marchitó su propia tierra
que sus raíces bebieron del agua estancada en las cunetas
Ese día sin saber cuál era esa culpa que les comía la garganta
Se despidió a su estilo, entre vasos de vino y festejando la muerte

Muchos jamás lo consideraron siquiera un mortal
lloraron por culpa y otros por emoción colectiva
Tenemos un vacío porque en el vieron lo que no querían ser
Y yo veo el final que otro bueno amigo, espero no padezca
A su memoria le dejo mil última sonata negra
el epitafio que guardo de su vida:
El poeta que no escribió, sangró.







lunes, 26 de septiembre de 2016

Niebla roja




Paladar atlante
Viejo mar yo recuerdo
Desde la roca intrazable
Y tuve una visión, más cruda que los sueños muertos:
(Refiérase al Bosco, cualquiera fuese su obra)
Esta imagen como lenguaje en tu columna inmaculada
Mujer abandonada
En cada vertebra un poema y en el tuétano de tu alma:
Vendavales rojos

A 9 metros
                    cuesta abajo
Caronte
                     navío negro

La lluvia asediando el que se lamenta
Muchos lo vieron
Mercenario de poetas muertos
El viento afilado por la ventana
La luna, fecundó mis edenes
Esa escarcha sobre la sien
Yo la recuerdo
Y pasó él, frente a mis llantos
Reía, con visaje oscuro
Yo le temía

Cuando mis ojos se anclaban a los suyos
Tomó mi cara
                         Presionó con fuerza
                                                     Su mirada fue cantares

Mientras torcía con sus dulces pulgares los músculos de mi cuello, gritó:
Heme aquí, tu hijo, el rey negro.
El lloraba

Y yo me ahogaba.







miércoles, 7 de septiembre de 2016

Solicitud de tres velas y una larva

 


Quiero que me describan el sabor:
De cada larva
De cada puñado de tierra
De cada flor muerta
De cada pala
De cada vela
De cada lágrima
De cada boca
De toda sombra que embellezca  el entierro
Quiero que cada abrazo sea una puñalada
Que cada mirada sea una dimensión abstracta
Quiero una tumba llena de mi carne
Quiero ciénagas para mis mañanas
Quiero que me violen traumáticamente
Quiero sentir la carne ajena en mis entrañas
Quiero que rebalsen la sangre de mis heridas sobre las lenguas sedientas
Quiero mis dientes rotos en el suelo
Quiero mi columna destrozada
Quiero mis manos desolladas
Quiero mi cruz en lo más alto del aborrecible cielo
Quiero lecturas eternas sobre pájaros negros durmiendo en el pedestal de los sueños
Quiero que me arrebaten todo
Que me escupan
Que me humillen
Quiero ser la victima penosa que llora en silencio
El más famoso de los mártires
Quiero una sepultura patética
Que arrojen mis restos en una fosa de excremento
Que los callejeros suicidas duerman con mi llanto
Que las sobrias calles se adornen con mis letras
Que admiren los hombres la ironía del ser
Que amó la belleza y sedujo el viento en un trago de ácido venenoso

Siluetas en mi cama riéndose sin cesar
Exclamaciones
Interrogaciones
Pederastas en mis sabanas
Quiero poesía negra
Quiero cuervos para la misa de mis ojos
Quiero negro

Negro
          Negro
                     Negro
                                  Negro
                       Negro

            Negro
  Negro 
            Negro 
                         Negro
                                    Hasta mi sepulcro.




lunes, 22 de agosto de 2016







LA ENTRADA Y SALIDA DEL CIELO    





La inquietante mesura
Machacando por igual todo músculo
Lóbrego túnel
Al final de su negro inalcanzable
Con tus manos extendidas hasta su punto más álgido
Vendrá el, y tú dirás:
-La ira del padre, así es tu nombre en mi boca.
Y el dirá:
-Hijo del rey negro, así es tu nombre en mi lengua.

Pálida noche
Pájaros de madera incendiaria
Yo vi uno de ellos atolondrado
En su flanco: musgo
Y en sus alas: fuego de niebla negra

Cantaba la juventud roja disfrazada:
“No tengas tanta calma, se fiero en el reposo”

Y una bala hambrienta le comía la sien

Intuía que la muerte era amiga
Y me enamoré
¡Yanacona!
Mi corazón fue soslayado
Ella me ama desde las eternidades/distancias
Afelio
Gélido desierto visceral
Apoastro, inaccesible
Y la noche luz
Un surco sobre la siguiente era
Cuantas llagas en la coraza del no muerto
Cuanta vida:
Cuanto peso en la balanza del abismo
Muerte viva, cuan cuan… cuan distante de mi

Al llegar y cruzar por la puerta de cantos
El hedor, de los viajes amorosos tallados en la sien
Bajo custodia sagrada
La tierra azul embiste en primavera
Sobre el nuevo parto que dará un color

Y el viejo anciano testigo de mil deshonras:
¿Ojo de flor, que esperas?
-Una oda para mi muerte.












miércoles, 17 de agosto de 2016

SACRAMENTUM MAGNUM



SACRAMENTUM MAGNUM





He caminado  por los muros de niebla inconsolable
Y he preguntado, perennemente
¿Cuánto tiempo más, se me negará el amor?
De la respuesta, un abedul torcido hacia la muerte

Ven, bebe y celebra con nosotros
Que esta noche desamada yace muerta en la urna de plata
Y la pesadumbre es un metal ponzoñoso
Que ni el hedor puro del llanto de dios, le daría vejez

Mujer de los arrabales
Labriega de rosáceos vástagos
Y tú hombre, tan necio al andar
Herrero del acero fatigoso

Engarcemos cada lirio de esta noche
Piedras de hojas azules
Desdeñadas por el noctívago centinela celeste
Golpean fuerte, tan fuerte el corazón

Y el amor ha sido negado
Los pozos que albergan mis ojos
Hunden la luz del día

Nunca sentí, una tormenta más negra acercarse.









miércoles, 3 de agosto de 2016

La caída de Adán





(Al fondo de la sala, liturgia funeraria)
Por la ruta de los astros pródigos, de envergadura inconcebible
En las oberturas circulares del alma
Un adusto setar dispara el lamento,  por la marcha de sus hijos
Requiem Aeternam
Despidiese el padre sus hijos
La ternura enraizada a la hierba
Con el yacen:
Sus costumbres, de hombre vivo
Escinde los amores / de la carne
Un hombre tan muerto como la cromática del invierno
Y despiertos
Exhortaron su decantación por el tanathos
En la gruta de las ánimas andantes
El padre
El hijo

El invierno…










Helena









Sepulcro: ha descubierto una madre
Ella se yergue, contra el rocoso techo
Su hijo crece en la sombra frotada a las paredes
Y ella se hace luz, para guiarle hasta su anuncio

Helena, así proclamó tu  nombre quien engendraste
Segundo circulo
Desde los fangosos heroicos

Cubiertos de aniquilada historia.















martes, 2 de agosto de 2016

Eroica

Eroica






Hace algunos años me nombraron “El mil veces  maldito”
Como laudo sagrado, este epitafio de mi caminante vida
Se hizo la insignia del templo indeseable
Dentro del  cual mis amores, violentas liras, se rebosan

Espero la eclosión de los canticos sobre el mijo
Me hiendo, punzantemente, sobre el madero que refleja lo alto
Porque allí nací, en los funerales griegos del Otoño
Donde los arreboles golpean sin color

Ellas me juzgaron como el más bajo de los Casio
Las mareas sanguíneas se agitaron con dulzura
Silueta en la hierba, sombra azul, reflejada en el:
Mi padre solía mecerse con mi vida entre sus manos

Pero, la mortalidad de los cantos se ciñe con la niebla
Musgo al rostro, muerto, mira el silencio negro, desde el agua
Los antiguos oscuros
El susurro

Ella, ocaso de mi muerte
Ligera me llama, dice:
Amor, he aquí mi vientre

Para sostener tú peso.






sábado, 2 de julio de 2016

Cuatro elegías azules

He construido en el sembradío de tu corazón, hombre
Cuatro elegías azules
Y de este hombre, cuya vista no fue acertada por los sentidos
De tanta luz cegó su paso
Fragor expuesto en los huecos de su sangre
El justo es para los justos
La justicia ha errado en el inconfundible trueno sonoro de su mazo

Errantes oscilan perenigraje, oran hacia el sol de oriente
De las castas un pintor ecuestre
El horizonte ha sido pintado de artefactos modernos
La maquinaria es efectiva, si de oprimir el alma se trata
De los colores que violan  la austera careta del Domingo

He construido una cuidad sobre tu sombra
Donde el sol rasga sin victoria la oscuridad de los callejones
E. Hopper nos mira llorar desde un restaurant de 2 cabezas y un sombrero
Tus ojos no alcanzan a tocar fondo en la profundidad de mi clamor
Y esta ciudad se derrumba cuando te yergues sobre el gentío

Padre nuestro que hiendes la herida
Perdona mis pecados porque me he armado contra mi hermano
Contra la miseria que atañe a este tema
Padre, juramos tregua para la guerrilla poética
Pero la culpa nos traduce en escoria
Y somos tan enigmáticos como tu presencia en las catedrales de mirra muerta



Mujer, hombre y mentira
Ufanos de travesías en la Italia del siglo XV
Renace de la cripta el emblema humano por sobre los artífices del dogma eclesiástico
La historia transgrede el exhorto

Hurtaré el canto de los poetas antiguos
Vestidos de druidas, tomados por la destreza de un poema negro
Atinaré sin menor duda, con la debida precisión que requiera
Con una bala trasquilada
Desnuda en la velocidad
Clavándose en la sien
Clavándose en la sien
Clavándose en la sien

Compuse cuatro elegías azules
Una de estas se tiñó de gris
Otra de rojo
Y de ese color mis ojos ya no sienten amor
Y de ese amor mi alma asciende hasta los riscos
Porque estoy a punto de saltar
Las rocas tomarán esta vida
Crearé vida con el mar
Congelaré mi corazón hasta el azul más oscuro de todos
El agua entrará por mis venas
Y mi corazón drenará este mar violento por mi nariz
Mis ojos estallarán por la presión
Emigrar, es la clave

Me hallarán en la tierra
Seco y desojado de luz
Volverán a enterrarme
Vendrá ella
Vestida de azul
Me dirá:
“Aquí escondí nuestro amor, porque de los días en los cuales este rebalsaba, hoy se agitan sobre nuestros ojos y lloramos, nos ahogamos en el extrañar y arañamos las paredes de nuestro rostro hasta que las heridas se mezclan con el agua  perpetuada en 
 nuestras pupilas”

Pondré entonces mis manos sobre el hielo
Me esconderé en una flor muerta el pie de otoño
Esperaré su llegada
Y la primavera tendrá en sus manos
La soga que defina si este hombre muere o aprende a amar
Hasta entonces

Compondré cuatro elegía azules.