Padre he comenzado:
Sumerjan el piano, hoy desciende Bill Evans
Caminos abiertos como las venas de Marat
Reúnanme con el reino de las sales
Denme el trono merecido, rey de crustáceos
señores
Con enormes manos para destripar el oro
Más al fondo, mi mano cae, una pluma/papel mojado
Y las luces de hombres más profundos, en alma y
en martirio
Curtidos por niebla marina, un ciudad devorada
por maleza de coral
Mi padre, quien obtuvo el regalo de ser artífice
y demiurgo de la tierra
Que de sus manos, el gótico hubiese alcanzado a
dios, tan ansiado por el clero
Este mismo padre, cierra con grandes piedras la
tumba de mis ojos
Que murieron tan jóvenes, sin apreciar el más
azul de los azules
¡Ahhhh! Exhalo y Enfurezco el vibrato de mi esófago,
contraigo los dientes y mis puños se disuelven como arena húmeda
Resulta que una bestia desgarra mi cráneo desde
adentro
Negra, paranoica, con un hachazo de Rodia
Baño de flores, laureles vigorosos
Robándome “las risa del idiota” (Hail Arthur)
Mientras, en la corteza exterior
El flujo del mar/vida, una flecha de Apolo,
dulce, bella, trazando el agua
Formando tubos/espiral, y la grada marina como espectadores
El curso de esta me da belleza, sedándome en
formas y lenguajes
Borracho de ingenuidad… que ideas
Padre he comenzado, tú guardas este dolor tras
las piedras
No las abras jamás, dame una muerte libre de
humanidad/dolor
He vagado sin tregua por el mundo y sobre mi cae
el mar
Desearía dar el tiro para un final digno y
recordado
Pero, en esta agua la muerte viene más lenta
Mientras la sal come a destajos tu culpa
Y cada segundo que pasa, te hundes como el acero
Ni tocando el fondo hay reposo, pues se tiene el
mar sentado en las costillas.
