Paladar atlante
Viejo mar yo recuerdo
Desde la roca intrazable
Y tuve una visión, más cruda que los sueños
muertos:
(Refiérase al Bosco, cualquiera fuese su obra)
Esta imagen como lenguaje en tu columna inmaculada
Mujer abandonada
En cada vertebra un poema y en el tuétano de tu
alma:
Vendavales rojos
A 9 metros
cuesta abajo
Caronte
navío negro
La lluvia asediando el que se lamenta
Muchos lo vieron
Mercenario de poetas muertos
El viento afilado por la ventana
La luna, fecundó mis edenes
Esa escarcha sobre la sien
Yo la recuerdo
Y pasó él, frente a mis llantos
Reía, con visaje oscuro
Yo le temía
Cuando mis ojos se anclaban a los suyos
Tomó mi cara
Presionó con fuerza
Su mirada fue cantares
Mientras torcía con sus dulces pulgares los
músculos de mi cuello, gritó:
Heme aquí, tu hijo, el rey negro.
El lloraba
Y yo me ahogaba.
