Igual
sentencia para todos siempre ha sido: el tiempo
De
esto, viejo andar conocido, sabido que es el tiempo tiene rivales cuya empresa ( por obrar tragicómico de los dioses) resulta ser el desconsuelo insoslayable.
Sabido
es que la bella nostalgia se presenta cómo el puerto de viejos colores, cuando
la edad madura, angustiada huye de la hora presente para refugiarse en glorias de la memoria.
El
tiempo reducido a una formula, día tras día devorado por las manijas del
relojero implacable.
El
tiempo entra en la vida, invisible, silencioso, pero bastará con sólo pensar en
la muerte de las hojas para tocar lo que yacía dormido.
Y es
que el tiempo es angustia nada más, lleva consigo la muerte para todo aquel que
le padezca.
EL
HOMBRE MODERNO PADECE DE TIEMPO
SUFRE
LA AGONÍA DE CHRONOS, DEVORA SUS DÍAS CÓMO HIJOS
El
HOMBRE SUFRE DE PRESTISSIMO
Por
ciencia el tiempo es todo igual, la homogénea muestra de dolor para el cosmos.
Por
la poesía el tiempo es igual a Proteo, mil formas externas cuyo corazón es uno
sólo e inescrutable su real forma.
Hombre,
no huyas del tiempo, sombra es de tus latidos, nadie escapa de su jaula
Pero,
recuerda bien la palabra de Pizarnik: la jaula se ha vuelto pájaro.
Obra
cuan noble te sea posible, que el tiempo no doblegue tu corazón sea por prisa o tardanza
Sólo
baila a través de sus lamentos
Lleva
su carga y también permítele cargarte
En
vano querido amigo, en vano es ir contra de lo bello y lo terrible.
