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Descendiendo el
alba de la montaña
Sembrando la inocencia de quien está por nacer
Los pétalos caen a cinco centímetros por segundo
Riéndose levemente de lo gravitacional
Su caída es como quien cae al suelo
Por la herida de los instantes no vividos
En los pétalos de un árbol ya cortado hace años
Se divisan danzas primitivas
Entre el viento y el agua
Desde los ríos
Bach afinando en la corriente
Para guardar la escena Monet
Pinceladas entre dientes
Denle la absolución a los jinetes de la tormenta
No podrán ver las flores oscilar
Y desde sus raíces escalar verbos
Mil versos y mil tiempos
Al caer los pétalos sobre los imperios verdes
Forman un cuadro espectral
Intangible e invisible
Quien sea libre de todo pasado
Será testigo del cantar de las ánimas
De cada nota escondida en el necio
Mientras la tierra se alza
Como un oleaje de fuego
Abrazando la mirada
Los pies dialogan con el eco
Eco de las mañanas
Con los jueces de la duda
Las manos se retiran
Los ojos se cierran
Reposado ya
Sobre el manto cromático florido
El corazón inicia el mantra
Pero no habla del amor
No habla de las flores
De los pétalos
De un paisaje hermoseado por el poeta
Ni de los escupitajos que descienden del cielo
El corazón simplemente no puede hablar
Sus vectores inmortalizan cada ente que se le
acerque
Cada instante
El corazón no posee un lenguaje complejo
No hay rae que le defina
Solo nos hace dignos de andar
Caminar o pensar
De amar
Amar pétalos, montañas ficticias
Y memorias tras el lirio.
Paul Cezánne


