El cortejo de la boa azul
Humanicé hasta mis más recónditos poemas, en el altar de los
amaneceres, se pintaron de azul todas las esperanzas y la vida misma se hizo
eterna, esta, disuelta en las manos de la inocencia.
No poseo tal fuerza pero si tal ímpetu para doblegar mi
propia verdad, y quien más si no yo, el portador de la desdicha en jubilo. En
mis tormentosas aventuras, sobre los fangos de tierra hostil, pálido como un
cirio, me encaminé hacia los vanagloriados nueve circulos de la fe traicionada,
sí, la fe solo concédase como traición, ¿Dónde se fueron mis dioses cuando se
halló mi inocencia crucificada? En los arboles del prostituido Edén.
Mi viaje
fue más sátiro, más turbulento que el
anterior y cual serena marcha fúnebre a los pies de un sakura de tonada
melancolica, más allá de eso, logré llegar al infierno y tan cruel son mis
pasares, que hallé un frio subsuelo de espectros enmohecidos, se me congelaron
hasta los colores, y yo que ansiaba arder, que añoraba ver el sol haciendo el
amor al viento furioso, hallé agua, impura, segregada del cáliz bendito, mi
corazón fue erosionado, aun así no
entregué suspiro de mis caídas, la gravedad corrompe al tiempo dígase del
pensar relativista, junto a mi esperanza que aguarda en un poderoso marco de
histeria y maniáticos valles de azúcar amarga.
Solía robar el acento nostálgico del invierno, me abrigué de
azul y gris en las piernas, enfundé mi espalda en la tempestad callejera ¿y dónde
estoy ahora? En la torre de Babel, donde infinitas lenguas y sofismos son
vigilias de un descenso inexorable, la memoria tapizada de risas y el derramado
amor de unos vagos amantes, ¡qué tiempos vivo!, la torre es fuerte y en
contraste con la realidad, esta casa está galardonada de un amor insostenible,
el rio de palmas para construir la historia, los siete mil brazos, dando el
abrazo divino, el calor de una ovulación, las siestas sobre un roble de tristes
años, el manto de oleo blanco que me empaña el techo azul, es más un cuadro renacentista,
pero más allá de liberación del espanto, mi corazón sigue intacto, en vela, de
luto.