lunes, 28 de marzo de 2016

Una Pregunta






Ven, siéntate, sin apuro, sobre el pedestal que las ninfas helenísticas tejieron bajo la historia que han develado tus pies
Ven, y así como tus prosas sonoras hienden esta tierra
Extrae mis silencios y sollozos de esta carne macerada por lagrimales
Sostengo esta vida en mis brazos, mirándome en plena inocencia
La dejo caer sin aferro y yo me extiendo hasta las urnas que cuidan la muerte

Quisiera preguntar, sin esperar respuesta, solo ver la interpretación facial que ofrecerás cuando haga esta pregunta
Y esto, es así:
¿Sabrás aunar tus dedos, exhortados por la tersura; a mis cansadas manos cuando requiera tu alma como diáfana que ponga sosiego a mi oscuridad?



Con certeza, abismante y terrorífica certeza, detengo mis pasos
Tú tiempo a mi tiempo, abatidos.

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