La altiva mujer de hilanderas caliginosas
El deseo nefasto
Edipo en
llamas
¡Poséeme Lilith!
No, aquí no hay noches floreadas de geometría
astronómica
Aquí yace perpetuado el sacro encuentro
Entre el sueño y su materialización
La inherente lucha del lenguaje y sus hijas
Todas paridas en la prosa de un cantico sublime
De una tajada de viento en la sien
Así es como se siente y se escribe lo que aquí
respira
El idioma de la lluvia golpeando la tierra
Ebria de charcos y nubarrones adormecidos
Aquí natura, sangre y ánimas engarzadas
Aquí la vida en las siluetas del alba
Aquí Rimbaud disfrazado de letras
Arrimado en lúgubres posas de tierna agua
Aquí proclamada sea, la eterna víspera por el
verso.

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