lunes, 28 de marzo de 2016

Arremete






Ya desprendida la hoja de su otoño
Ya acomodado el cantor pajaristico en su nidal
Poetizadas todas, todas las desanimadas postales
Y que esta hora me nombre hereje primaveral
Asesino de la bella y pesada tempestad humana
Trozos de niebla fresca bañada en los ojos
El frio
El barroso tiempo que atestigua la tragedia
Y tu rostro anestesiado en las altas lluvias
Altos vitrales azules

Hablaba su abatimiento desde la cofa solar:
El tipo pintado de muerto que esconde su anatomía tras el cierre
Su lana vieja, opaca y despreciable
Bajo el techo de árboles muertos
En sus maderas y frazadas pasadas a muerto
Con las desteñidas fotos de sus hijos muertos
Con la pena de hombre muerto
Sedujo la muerte y está aún más sádica, se negó a darle una mano
Pero él no está muerto
Está en el dulzor de una risa penosa
En cada memoria dispuesta en la ventana
Que no me alcance la muerte
¡Que arremeta!




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