Quiero que me describan el sabor:
De cada larva
De cada puñado de tierra
De cada flor muerta
De cada pala
De cada vela
De cada lágrima
De cada boca
De toda sombra que embellezca el entierro
Quiero que cada abrazo sea una puñalada
Que cada mirada sea una dimensión abstracta
Quiero una tumba llena de mi carne
Quiero ciénagas para mis mañanas
Quiero que me violen traumáticamente
Quiero sentir la carne ajena en mis entrañas
Quiero que rebalsen la sangre de mis heridas sobre
las lenguas sedientas
Quiero mis dientes rotos en el suelo
Quiero mi columna destrozada
Quiero mis manos desolladas
Quiero mi cruz en lo más alto del aborrecible cielo
Quiero lecturas eternas sobre pájaros negros
durmiendo en el pedestal de los sueños
Quiero que me arrebaten todo
Que me escupan
Que me humillen
Quiero ser la victima penosa que llora en silencio
El más famoso de los mártires
Quiero una sepultura patética
Que arrojen mis restos en una fosa de excremento
Que los callejeros suicidas duerman con mi llanto
Que las sobrias calles se adornen con mis letras
Que admiren los hombres la ironía del ser
Que amó la belleza y sedujo el viento en un trago de
ácido venenoso
Siluetas en mi cama riéndose sin cesar
Exclamaciones
Interrogaciones
Pederastas en mis sabanas
Quiero poesía negra
Quiero cuervos para la misa de mis ojos
Quiero negro
Negro
Negro
Negro
Negro
Negro
Negro
Negro
Negro
Negro
Hasta mi sepulcro.
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