martes, 2 de agosto de 2016

Eroica

Eroica






Hace algunos años me nombraron “El mil veces  maldito”
Como laudo sagrado, este epitafio de mi caminante vida
Se hizo la insignia del templo indeseable
Dentro del  cual mis amores, violentas liras, se rebosan

Espero la eclosión de los canticos sobre el mijo
Me hiendo, punzantemente, sobre el madero que refleja lo alto
Porque allí nací, en los funerales griegos del Otoño
Donde los arreboles golpean sin color

Ellas me juzgaron como el más bajo de los Casio
Las mareas sanguíneas se agitaron con dulzura
Silueta en la hierba, sombra azul, reflejada en el:
Mi padre solía mecerse con mi vida entre sus manos

Pero, la mortalidad de los cantos se ciñe con la niebla
Musgo al rostro, muerto, mira el silencio negro, desde el agua
Los antiguos oscuros
El susurro

Ella, ocaso de mi muerte
Ligera me llama, dice:
Amor, he aquí mi vientre

Para sostener tú peso.






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