martes, 15 de diciembre de 2015

Aurora



 



Nunca me sentí tan profundo en el mar
Estando tan lejos de este
Sin oler la sal que grita en mis heridas
Sin el manto de vitrales góticos en una puesta menguante

Sin bajar los pies hasta la tierra
La tierra y grano de ardiente abrazo
La arena rompiendo la piel

Una forzada sonrisa queda estúpidamente dibujada en el rostro
Muerte
Soledad
Silencio
Se tejen de vena a vena cuando la brisa golpea los ojos

La tarde está desahuciada
Arrojada sin honra en un pantanal retiro de ancianos
Ese sol que miente en las alturas astronómicas
Paso de furiosa bestia
Vino añejado de tumbas pétreas

Y yo me entierro
Junto al castillo de arena barrosa
Derribado por la sangre de mi sien.

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