martes, 15 de diciembre de 2015

A la feliz tarde








En un compás de tragedia grecorromana
Pudiese ser, tal vez, quizás
Que los trigales de dolor/desesperanza
Asciendan sobre los hombres y masas terrenales
¿Pudiese acaso decodificar cada mentira de tu boca?
¿Pudiese acaso ascender con cada elemento?
Ingenuo ingenuo
Voraz tu pulso de niña roja muerta sedienta
Pecho de plumas acromáticas
Amargo tu besar
Como tu rostro
Escarbo el sembradío negro de tu sombra
La persigo sin dar rastros de cansancio
Espero en tus imágenes alguna respuesta
Un llamado a la natura
¡Cuánto lo anhelo!
Pero ella dijo fuego y yo grité agua
Porque mi alma sedienta llenabas de lodosa tierra
Mi luz te llora en cada grieta de tus dientes
No sonrías, no sonrías
Espérame, voy pronto
Si no tienes menor de deseo de
Cultivaré en mi estómago
La flor desvalida que me arranca el ánimo todas las mañanas
No
No
No te quiero de vuelta
Te quiero lejos
Te amo lejos
Huelo tu incendio
Estas en llamas como mi alma
Pero es mejor
Todo humo que despliega tu carbonizada carne
Es mejor
Yo me alejo
Entre arbustos afilados
Entre la niebla azul
Yo salto desde la luna para azotarme el cráneo contra los cristales
Dejaré unas cuantas cartas de penosas letras
Beberé el último elixir
No te espero
No
Me niego
Me miento
Me coloreo de gris
De piedra estéril
De flores muertas en lápidas.

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