En
un compás de tragedia grecorromana
Pudiese
ser, tal vez, quizás
Que
los trigales de dolor/desesperanza
Asciendan
sobre los hombres y masas terrenales
¿Pudiese
acaso decodificar cada mentira de tu boca?
¿Pudiese
acaso ascender con cada elemento?
Ingenuo
ingenuo
Voraz
tu pulso de niña roja muerta sedienta
Pecho
de plumas acromáticas
Amargo
tu besar
Como
tu rostro
Escarbo
el sembradío negro de tu sombra
La
persigo sin dar rastros de cansancio
Espero
en tus imágenes alguna respuesta
Un
llamado a la natura
¡Cuánto
lo anhelo!
Pero
ella dijo fuego y yo grité agua
Porque
mi alma sedienta llenabas de lodosa tierra
Mi
luz te llora en cada grieta de tus dientes
No
sonrías, no sonrías
Espérame,
voy pronto
Si
no tienes menor de deseo de
Cultivaré
en mi estómago
La
flor desvalida que me arranca el ánimo todas las mañanas
No
No
No
te quiero de vuelta
Te
quiero lejos
Te
amo lejos
Huelo
tu incendio
Estas
en llamas como mi alma
Pero
es mejor
Todo
humo que despliega tu carbonizada carne
Es
mejor
Yo
me alejo
Entre
arbustos afilados
Entre
la niebla azul
Yo
salto desde la luna para azotarme el cráneo contra los cristales
Dejaré
unas cuantas cartas de penosas letras
Beberé
el último elixir
No
te espero
No
Me
niego
Me
miento
Me
coloreo de gris
De
piedra estéril
De
flores muertas en lápidas.
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