martes, 15 de diciembre de 2015

Solar





El cortejo entre el miedo y la bravía es digno de hilarse
en manos de escribanos con un sufrido léxico                     
Puede en su plenitud, con inalterable paciencia
devorar cada glóbulo circundante de tu sangre
del radio corporal
Que gravedad ejerce presión al miedo
cuando se debe ser un abismante jaguar
contra la daga roja que se autoproclama amor
Mustias hojas puestas sobre la ventana
Una raíz siniestra arrimada a los canticos otoñales
La necedad de ser longevo en actuar
nos ha pasado por ingenuos quinceañeros
Enamorados de las tarde aceleradas por un fuego pulmonar
Y el miedo calla mil bocas
Y la bravía evoca el suicidio moral
Descansa marchito efebo en la ciénaga de los poetas azules
El pacto poético es bravía a la vida pura
Rabia espumosa de las tripas y sus estridentes gritos literarios
Solo se pide un Mayakosvki que ponga el dolor en su lugar
con el debido cuidado y sutileza que el miedo nos has otorgado
casi, casi por castigo divino.

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