martes, 17 de noviembre de 2015

Parfilia paranoide







Solía entonces reír de los aforismos sobre la decadencia humana
En los disecados años de mi juventud
Por encima de los gritos y estrepitosas masas
Vi los eruditos en deidades, infiltrarse por los callejones carnales de los hombres y mujeres
Con hilarantes historias de alcantarillas santiaguinas

Solía entonces divisar el trabajo y trabajador sin yermo
En la soledad, entre los metales y cristales sanguíneos de la coraza dérmica
Se agrupaban en plazas a disparar peones, alfiles o reinas de cafés
Otros más ágiles, sentaban sus trasquiladas cabezas a jugar damas

Veía los muertos queriendo comer
Piernas, brazos, piel o dinero pedían algunos desde el subsuelo
Y los trans sapiens escondiéndose en sus cavernas de mohosas cortinas
Tetrasexuales enfermos, gustaban de niños, niñas, perros y materialismo postmoderno

P A R  A F I  L I C O S

Y que el hijo de todas sus aberraciones, sea nuestra América sodomizada
Para los astronómicos rituales de ángeles cubiertos de estrellas desvirgadas por la luz

Las gens rodeadas de cerdos y escaramuzas, introduciéndose pastillas vía cerebral
-Divina farmacéutica, bendice nuestra sangre y tus agujas gonorreícas-
Llegando a sus hogares para penetrar por rutina sus esposas /maridos reciclados
Con ese extraño humor que pondría en depresión crónica al más ferviente neo hippie
Mirando sus hijos al dormir, sabiendo que el aborto pulsaba en el octagonal misotrol
-qué ironía-

La niebla es asfixiante con sus cenizas dispuestas en los cuellos de abatidos obreros
Quejumbroso el punk de la vereda, libera el anarcotibet  pidiendo cien o cincuenta
Para cerveza, cigarros, pipazos, un pan o dos, un mono, lo que Baal quiera
-          Esos deleites esquineros   -
Por la mañana los recoge la estampa de caras tristes, estilo Munch
6:30 am, el despertador dispara justo en la cien
Comienza la gran máquina a girar
Grasienta, ignorando el sonido de los curas romanos ardiendo pederastia
El sonido de los buses hacia las puertas que Dante atrevió cruzar
¿Dónde está nuestro Virgilio?, poeta mancillado por la cultura postmoderna
¿Habrá que llorar por Perú?, ¿habrá que desangrar el mar rojo para Bolivia?
¿Habrá que tener necromances y necrofilia con los muertos del 73?
¿Habrá que perdonar nuestra memoria, por tal traición?



Pulir nombres en epitafios de cobre, seniles y estériles
Que cuelgan en esquinas, en restaurantes de digestión instantánea
Santiago de cultura pop, homosexual encarcelado, voyerista, morboso
De orientales bailando cueca
Del Peruano pseudo hermano como les dicen, subyugo de clase ABC 1
De la furiosa estación de metro

Los amedrentados sordos de toda música celestial que explota los tímpanos
Una batería de 500.000 voltios en el recto para alcanzar el taxi
Por qué las micros están llenas de cadáveres con cruces
Todos con una leve inclinación tronco encefálica de 55 grados para responder a sus cadenas /móviles

Yo estaba en un pogo
Quilombo, Sabbat, mosh
Misa negra
¡Paranoid android!
>>gritaba Yorke<<
Vi salir de un bar crepuscular
El poeta azul
De barbarie y ciclos lunares en su halo
Una botella de vino agrio
Y un poema empapado de bohemia sexual
Leí a media vela:

Desconéctenme de este orbe
                           Pido y necesito en mi deplorable estado
La eutanasia social
                              Tomen mi vida, gente
Y arrójenla fuera de sus ojos
                                             Tírenme a los perros
A los gatos atropellados
                                       Estampillas peludas en la cuneta
              Déjenme allí

                   Volveré a nacer de los gusanos
                          San Juan bautizará mis violadores
             Me traerá la cabeza de O'Higgins desde un burdel limeño

                                        Como el aullido siberiano
                                En medio del caos y las viscerales hembras
                                           Que socráticamente
                                             Harán parir mis poemas. 



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