domingo, 1 de noviembre de 2015

Olvido y letargo




Lamento llamar a  tus historias amado olvido
Revivir toda arqueología desain
Lengua viva de sangre en fuego mordaz

¡Pulcra bestia!
¿Por qué insistes en la cobardía?
Tu calle, tu estampa de rabia pura
Tu mirada de vocales asonantes

Hilando rituales de África afroviolada
De Amazonía perpetuada
De los Alpes olímpicos
Pacifico violento
De algún tibetano bonzo

Tú, olvido, quieres lluvias de prostitutas infames
De odas al trastorno mental
De bulimia
De anorexia
Depresión
Conducta limítrofe
De paranoia
De Paganini susurrando diabolus en el oído
Esquizofrenia
Sí, de eso hablo mis oyentes polvorizados

Tras tus persianas hay un silencio
Esperando ingresar
Cauteloso
Siempre baila con tres maletas en el brazo
En una guarda químicos amarillentos
En otra algunos textos
De poesía, arte, filosofía y otras inutilidades
La tercera es de color café, opaco, como ataúd
Allí están sus teorías, ideologías, recuerdos y frases neoclásicas

Este espectro se viste de Báthory
Destila mi sangre
Envejece el éxtasis de 18 años
Mil veces maldito sea tu nombre entre los hombres
Arrojado al fuego de los rehenes
Entre candelabros de piel muerta vacía
Ejerciendo los sentidos sobre la litosfera ocular
Con miedo del sesgo
Con pánico a la sinergia del yo y el ello

A veces siente el reloj golpear en las retinas
En la morada que incinera abismos
Cuadripléjicos íconos de filosofía moderna
La estética es perfecta
Maquinaria a vapor y de siglos viejos que no recuerda el anciano

He aquí la herida más despierta que los faros
Las imágenes en código ilegible
La oruga humedece el fango del racconto
De esta perra nos absuelve solo la muerte
Olvido, engendraste la estructura de mártires en la memoria

No puedo seguirte, no puedo si quiera entender el laberinto
La Creta abandonada
De la Grecia antigua
Canticos y odiseas
Homero surcando el papiro
Ni la sombra en llamas te desgarra mi maldito olvido
A ti el Prometeo de fuego sin bosques
Los olivos y el laurel de un corazón en Tanathos

Entregado a las doncellas
Aun así has negado tu belleza
La liberación de tu carne
Es diáfana de los días aclarecidos

Pregunto ingenuo
Pregunto

¿De qué hombres te sirves el sadismo?









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