Lamento llamar a tus historias amado olvido
Revivir toda arqueología desain
Lengua viva de sangre en fuego
mordaz
¡Pulcra bestia!
¿Por qué insistes en la cobardía?
Tu calle, tu estampa de rabia
pura
Tu mirada de vocales asonantes
Hilando rituales de África
afroviolada
De Amazonía perpetuada
De los Alpes olímpicos
Pacifico violento
De algún tibetano bonzo
Tú, olvido, quieres lluvias de
prostitutas infames
De odas al trastorno mental
De bulimia
De anorexia
Depresión
Conducta limítrofe
De paranoia
De Paganini susurrando diabolus
en el oído
Esquizofrenia
Sí, de eso hablo mis oyentes
polvorizados
Tras tus persianas hay un
silencio
Esperando ingresar
Cauteloso
Siempre baila con tres maletas en
el brazo
En una guarda químicos
amarillentos
En otra algunos textos
De poesía, arte, filosofía y
otras inutilidades
La tercera es de color café,
opaco, como ataúd
Allí están sus teorías,
ideologías, recuerdos y frases neoclásicas
Este espectro se viste de Báthory
Destila mi sangre
Envejece el éxtasis de 18 años
Mil veces maldito sea tu nombre
entre los hombres
Arrojado al fuego de los rehenes
Entre candelabros de piel muerta
vacía
Ejerciendo los sentidos sobre la
litosfera ocular
Con miedo del sesgo
Con pánico a la sinergia del yo y
el ello
A veces siente el reloj golpear
en las retinas
En la morada que incinera abismos
Cuadripléjicos íconos de
filosofía moderna
La estética es perfecta
Maquinaria a vapor y de siglos viejos
que no recuerda el anciano
He aquí la herida más despierta
que los faros
Las imágenes en código ilegible
La oruga humedece el fango del
racconto
De esta perra nos absuelve solo
la muerte
Olvido, engendraste la estructura
de mártires en la memoria
No puedo seguirte, no puedo si
quiera entender el laberinto
La Creta abandonada
De la Grecia antigua
Canticos y odiseas
Homero surcando el papiro
Ni la sombra en llamas te
desgarra mi maldito olvido
A ti el Prometeo de fuego sin
bosques
Los olivos y el laurel de un
corazón en Tanathos
Entregado a las doncellas
Aun así has negado tu belleza
La liberación de tu carne
Es diáfana de los días
aclarecidos
Pregunto ingenuo
Pregunto
¿De qué hombres te sirves el
sadismo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario