jueves, 3 de octubre de 2019

Post tenebras lux





Puesto que arrojado a esta vida me conoces
Estrellado contra tu corazón me encuentro desde tal cruce entre tu mano y mi rostro.
Los recuerdos bruñidos de nostalgia, cuan vivos yacen en nuestro presente
Y sin duda alguna, en toda memoria reposas cómo el fuego que alumbra y consume las sombras.

¿Qué temores se yerguen sobre nuestros álgidos pensares?
¿Habrá de matarnos el amor o hemos de matarle?
Arrinconada en mi cabeza se encuentra la posibilidad de dar el punto de una bala a esta unión inescrutable.

Años atrás la muerte me era ajena, pero en cuanto desperté hacia la vida, advertí entonces que no podría amarte para siempre y que la eternidad, risueña se burlaba de nosotros
Si mi respiro un día cesa, no he de temer ya que experimenté la eternidad de la finita vida en tus brazos.

Entre la distancia y la defensa fue nuestro preámbulo.
El destino, celoso nos perseguía, cómo el tormento de la razón ante la pasión, pues ante la necedad de amar, dos desdichados se funden en lo que llamamos tú y yo.






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