Y por más que desespero, con tal intento de realizar
en que las runas hablaron tan bajo cómo la resonancia de
dios
Y tú en la mirada febril que tropieza con mi sombra
Y que, arrastrado hacia mi mismo sea
Pues, mientras más se mienta, más se duda, no se puede vivir
con eso
¿Cuál es el precio de una voluntad inerte? Condenarse a la
nada
Y otra vez mi corazón se cubre de tierra, filtrando el polvo
por mis venas
Morir de amor en amor, traicionado, desalojado de toda
confianza
Heme aquí abandonado a mí mismo
Será mil veces mejor vivir en la sombra, fuera de todo
margen que entregarme a la dolorosa posibilidad de amar, una bala tras otra
Al fin caigo al piso y tú sigues implacable, cómo la mentira
que sostuviste desde el inicio.

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