Podría oscurecer los miedos irreversiblemente hasta la orca
Podría reinventar mil tierras y de un paso derribar la inocencia
Siento la sístole y diástole de tu lagrimeo insensato
Circundo como un niño tu jardín de frío encanto
Mirada pérdida de tanta vigilia, tanta fuerza se te fue y tanta rabia derramó
tus puños
De pie ante la nada y de rodillas ante el todo, inversamente animal,
inversamente natural
Latidos de un rostro que no es más que un cuadro abstracto manchado de
pinceladas hipócritas y algunos dientes rotos
La cara sale cara y como es piel se descascara, hay veinte dedos
recorriendo el cuerpo y un corazón mordido sin ser abierto…
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