Me perdí en los rincones vagos de un tren insano
Los ciegos oían lo que el sordo ansiaba escuchar
La mirada plasmada de materialismo barato y de ello
no me encargo
Repaso las huellas para ver sin ellas se prenda una
vela
Y que esta me salve del abrigo intolerable de una
sala negra
Golpeo tres cuerdas y la soga al cuello me condena
Trapeo con tus silencios lo que un grito calló por
años
Y me aventuro a soltar un latido por ese beso que
dice adiós en llanto
En este vagón el tiempo jamás tendrá la razón y la
razón jamás tendrá tiempo para explicarse de modo sincero
Dame un último abrazo que me duerma bajo el sublime
cielo y me corone a un viaje y a un entierro.
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