viernes, 9 de octubre de 2020

Tiempo y muerte

 


Madre, despierta a tu hijo, es hora de partir y no hay retorno

La muerte nos distanciará de nuestros amigos

El hogar, cosa lejana, se derrumba en mis ojos y lloro a tus pies, sacra vanidad.

El mar antropófago cubre de sal tu boca

La sombra de aquella gran ola, vestida de furia, perpetró mis sueños

Y creyendo haber despertado de tal negrura órfica; la realidad me dio un golpe mucho peor madre.


Abrázame padre porque de mi voluntad temo

A la diestra de tu corazón reposo

Abrazo el tiempo con bríos y este desvanece, me regresa una mirada cuando le pienso

Temo del tiempo; en los sueños le doblego, pero todo es engaño.

La primavera ya cosecha sus vacuas esperanzas otra vez

Tiempo y muerte: la inconciliable condición humana.  








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