domingo, 9 de agosto de 2020

Cinema

 

En mi corazón elaboro las más patéticas imágenes:

Un adolescente caminando bajo la lluvia después de un quiebre relacional

La perspectiva desde las alturas sobre mi muerte y cuanto me llorarían

Gélidos pasajes cubiertos de penumbra

O mi padre sosteniendo mi cuerpo, interviniendo en un dramático suicidio, colgando de una toalla ceñida al cuello, sujeta al balcón.

Estas imágenes son vistas por mí, en el cinema que albergamos en nuestra cabeza

En momentos de intenso dolor y malestar emocional, operan cómo espacios fantasiosos donde logro desplazar todo mi sufrimiento, lo observo a distancia pero sigue siendo parte de mí, sólo se ha hecho parte de mi gran obra teatral.

Temo quedar preso de estas escenas, de mi fantástico teatro de lo patético

Pero la psique y el espíritu se cuidan, se protegen aunque yo no lo quiera, es por ello que entro y salgo de un marco de realidades, paisajes y sueños que me resguardan cuando caigo en las grietas de la vida misma.

Nunca seré tan magno cómo en mi cabeza y no me interesa serlo

Es peligroso abrazar con afecto estas ideas, podemos terminar engañados por su atractivo mundo y el cuerpo no discierne verdad de fantasía, por lo mismo en que somos vulnerables en nuestros sueños.

Una fantasía sin fronteras: cría sueños y te arrancarán de ti mismo.




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