sábado, 23 de diciembre de 2017

Céfiro de una mañana cosntelada



Hojas de ficus bajo una ventana
Su sombra, trémula ante el céfiro
Constelada por los sueños muertos
Meciéndose en el tiempo.

Burlarán el crono
Las engañarán y se engañaran
Se ocultarán de la maquina implacable
Condenadas a la tierra de otoño.

El trueno de los recuerdos golpeará las puertas
Y los cielos se abrirán en sus cuatro extremos
Las hojas curtirán el tejido de la vida
Todo volverá a la forma del primer océano.

Bajo el azul de la aguas ceremoniales
Trozo de niñito muerto respiramos sin saber
Noctívago cuerpo descalzo balbucea bajo la nada
Nada nada y más nada.

La sombra de las hojas yace quieta en la maceta
Los sueños dorados de infancia rota, se suicidan en el vacío
Sus lánguidos colores, suspendidos en la ventana

Y de pronto un golpe luz golpea la negrura de la nada.

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