No, no eran mitos
salvajes avasallándose por los escondrijos
Ni murmullos tejidos
en los pantanos de la hidro/belleza muerta
Eran las calles torciéndose
de extremo a extremo
Por la cuenca sur, un
festín de satíricos decibeles
El sonido, etéreo
sonido, inmolado en la caja acústica del corazón
Se alza el trueno
junto al estruendo junto a la niebla junto a las voces de todas eras:
Nosotros depuraremos
las llagas en tus manos
Oscilaremos la
bestial tonada del que no fue llamado hombre
Hasta adjudicar
en su pecho la bandera del dios muerto
Y de las cabezas
sometidas por la esperanza de manantiales rojos
Valles y lagos
recorridos por su sangre
Sus manos, caminos
inconsolables
Palpable su alma esparcida
por el viento
De tu recuerdo, oh, heraldo
de la campanada nocturna
Las memorias serán letreros
puestos fuera de tu ventana
Y tu mirada por las
mañanas estará cubierta de su rostro
El recuerdo
inanimado, sostenido en las hojas frutales de un árbol pariendo la primavera
Brinca sobre los
fardos
Extrae la reina prosa
de su colmena
Álzate sobre las
calles vociferantes
Agrede el arquetipo
Si el trueno hablase
como los hombres
La voz de dios sería
confundida
Y si los ecos de la
caminata diurna ofreciesen mejores imágenes
¿Blandirías tu cuerpo
calcinado?
¿Serías tierra húmeda
mezclada al invierno?
¿Abrazarías esta hora
como el último lenguaje provisto de belleza?
Te encontraré en la
sombra que divide el sol de tus pasos
No eran amores
enlutados avasallándose por los escondrijos
Eran las calles retorciéndonos
de extremo a extremo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario