Defiendo esta pobre noche de las humillantes luces
Compréndanme en una cuidad destilada de viejos
harapientos
De mesas estériles en la veredas Mercedes Bellas
Artes
Unas pocas, y sobre ellas, arlequines
Por la noche espejos, en cada hueco de sus
carcomidos reflejos
Una soga de seda blanca esperando como beso al
cuello
Que poco amor por la vida
Suicida
Así es la daga que dejas caer por tus piernas
Y mis manos atormentadas en el jardín de tu falda
El retrato de todos los astros
Infarto poético soslayado por la rabia sangre de papel
Defiendo falsos hermanos esta noche
Porque ha sepultado mis intentos por salir de esta
cama
¡En vano! ¡En vano!
En vano todo tinte de esperanza
Y ciéguenme, escóndame en las hordas de la maquina
homicida
Hombres de toda elite
Abanderados de patéticos empleos
Artesanos de su propia cruz
Violencia
Más violencia
Hay violencia en el sufrir
Hay violencia en oír la verdad
Hay violencia al amar
Hay violencia en las miradas directas
Hay violencia al penetrar
Hay violencia al volver por la noche con los andes
en la espalda
Para recostarse en un sofá descarnado
En un cuarto pintado de ataúdes
Y despertar sin lengua próxima para sentir
La inamovible voluntad y necesidad de otro ser humano
Defienda yo esta noche, pétrea noche
De álgidos colores
Desplegados en las vigas que le sostienen
Antígona, te proclamo, tú conoces los martirios y
la salida
La noche se suicida antes de padecer la luz del día
Así actuase yo si tuviese un puñado de estrellas
rojas
Y esa inconcebible guillotina lunar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario