lunes, 4 de abril de 2016

Apología Nocturna







Defiendo esta pobre noche de las humillantes luces
Compréndanme en una cuidad destilada de viejos harapientos
De mesas estériles en la veredas Mercedes Bellas Artes
Unas pocas, y sobre ellas, arlequines
Por la noche espejos, en cada hueco de sus carcomidos reflejos
Una soga de seda blanca esperando como beso al cuello
Que poco amor por la vida

Suicida

Así es la daga que dejas caer por tus piernas
Y mis manos atormentadas en el jardín de tu falda
El retrato de todos los astros
Infarto poético soslayado por la rabia sangre de papel

Defiendo falsos hermanos esta noche
Porque ha sepultado mis intentos por salir de esta cama
¡En vano! ¡En vano!
En vano todo tinte de esperanza
Y ciéguenme, escóndame en las hordas de la maquina homicida
Hombres de toda elite
Abanderados de patéticos empleos
Artesanos de su propia cruz
Violencia
Más violencia
Hay violencia en el sufrir
Hay violencia en oír la verdad
Hay violencia al amar
Hay violencia en las miradas directas
Hay violencia al penetrar
Hay violencia al volver por la noche con los andes en la espalda
Para recostarse en un sofá descarnado
En un cuarto pintado de ataúdes
Y despertar sin lengua próxima para sentir
La inamovible voluntad y necesidad de otro ser humano

Defienda yo esta noche, pétrea noche
De álgidos colores
Desplegados en las vigas que le sostienen
Antígona, te proclamo, tú conoces los martirios y la salida
La noche se suicida antes de padecer la luz del día
Así actuase yo si tuviese un puñado de estrellas rojas
Y esa inconcebible guillotina lunar.

Defiendo yo esta noche. 







 






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