viernes, 3 de julio de 2015

Mis ultimos veinte años






Ato todos mis sentidos a la inexorable juventud
El mar de vivientes olas, ásperas de corazón
Han alcanzado la cúspide de mi boca

Busco sin temor a caer
La pérdida ciudad de los vivos
Donde la pasión es concebida como el único dios

Ato mis letras a los textos fúnebres
A la vida en sí, a la dama blanca que embellece mi nariz
Que castiga, enerva y somete

Soy fiel esclavo de estos tiempos
De estas horas
Y sin más que hacer por lo dicho

Confieso aquí mi más sentido pésame
Por las fieras que devastó mi alma
Perdón por ello y por todo

Soy juez de mis actos, pero la horca me espera
En el más impuro de los paraísos
Soy la huella de mi sombra
No dejé recuerdo a traicionar.







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