viernes, 26 de septiembre de 2014

Como la pasión a los muertos, el amor a las balas




Te vimos acostado bajo el trance lunar
Todo estaba bien, todo estaba mal
Puestos tus ojos sobre un espacio sin sol
Abriendo las cortinas como las puertas del cielo
Tomando entre tus manos el telar de miradas
Confesando ante una sotana tus más hermosos pecados
Cada rincón de tu mano era tembloroso
En cada lugar de tu universo había big bangs y estrellas naciendo
Así como le canta Venus al vientre
Así como las palabras sobran entre dos entes
De tal forma y tan esquiva es tu reacción
Estabas orgulloso del acero entre tus manos
De la pólvora que este incendia
Tenías el tiro apuntando directo a ese minucioso blanco
Entre medio de los ojos
Lagunas tristes, lagunas secas
Llevabas el pelo como paja quebradiza
Un reloj de arena que sangraba mirra
La noche agitaba tus velas
El viento era un traidor del silencio
Ibas apresurado, sin mesura
Con una ráfaga de ardientes pensares entre la nariz
Sabías mejor que todos nosotros
Que cuando bajases del tren
Pintarías un cuadro Coritnh
Difuminando a lento paso tu ira guardada
Azotada, quebrantada
Cuando el reloj se puso a las cinco
Dejaste de lado el frio té
Te levantaste como si salieras de un coma
Tus piernas vibraban al son del espacio tiempo quejumbroso
Descendiste por la escalera
Diste diecisiete pasos
Lo miraste con tal odio
Que ni yo hubiese podido liberar tal rabia de mi pandora
Sin miedo, sin pensar
Tiraste suavemente del gatillo
Como acariciando el acto
Una breve explosión colmó el manto astral de pájaros
Los testigos con sus corazones enmohecidos
Afinaron los gritos y corrieron
Te quedaste ahí, sin dar pista de locura
Más sereno y hambriento te veías
Le diste justo en la aorta
Estilo vaquero
Bajaste tu sombrero hasta la altura de los ojos
Y diste el segundo tiro
Final, calló el telón


La segunda bala la ingresaste certeramente en tu cabeza
Alcanzaste a mirarme de reojo
Caíste al lado de tu padre ya muerto
Y en un abrazo tanatologico
Se dibujó un cuadro sublime
Padre e hijos, descalzos ante la mortis
Unas hojas de otoño veneciano cubrieron sus cuerpos
La briza era hostil
Traía moscas y penumbra en sus dedos
Hoy me encuentro a cuatro metros de altura sobre ti
Dejando una flor de poco color
Una gama expresionista de guerra bestial
Dije que algún contaría tu historia
Carezco de habilidad para apresar todos esos bellos detalles
Pero más que tus oídos nadie podrá comprender de mejor manera
Mis intenciones para contigo


Ahora es tiempo de tomar nuevamente el tren
Llevo conmigo un puñal
Su punta está bañada en oro
Voy por quien nos condenó en la niñez
Voy por quien hoy nos mantiene separados
Tú, siendo devorado por gusanos
Y yo oxidado por el oxigeno
Valdrá el tiempo, valdrá el tiempo
Esta vez, seremos felices
Cueste la sangre que cueste
Que esto sea sellado ahora y en la hora de toda vida
Por la sinceridad del latir y el amor sanguíneo
Por la cúspide de los deseos infraganti
Por la corona del hades
Me despido, sin más vueltas

Me despido.

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