Soliloquio
de un reflejo
-Este
es el despido de un anciano en su último reflejo frente al espejo, para después
reposar sobre la tumba de su cama y dormir en secreto, con el corazón
cálidamente dormido en su pecho.-
Se miraba en el espejo como quien mira su hijo
al nacer, entre guiño y guiño, entre risas, entre el lacónico recuerdo, se echa
los años encima, 73 flores sembró su piel y ni una de estas marchita, tocaba su
cabeza enredando sus torcidos dedos sobre el tierno telar blanco que aun cobija
su pensar.
Apreciaba, sentía y se decía:
He vivido como
quien cruza el cielo, he dormido y soñado bajo el conjuro de Morfeo, la vida es
ida y no vuelta
El corazón ama lo que la mente desarma, las
palabras necias son la condena condena
del alma
Mi ego no es más que un pobre teatro, un triste
y vacío monólogo
Se decía esto con el llanto sumergido en el
corazón, se abrazaba como una vez lo abrazó quien hoy danza bajo tierra, sus
brazos se extienden hacia lo más recóndito de su cuerpo, la topografía de su
mente era inestable, era el caos pre génesis, la sombra al vacío del alba,
volvía la mirada sobre sí mismo y entre canto de dicha gritaba:
Soy lo que jamás quise ser, y de ello no
necesito olvido, mas ser mi propia meta era muy vacío,
La muerte no será sentencia, esta será el éxodo
masivo de mis sentires, los esclavos de mi delirio serán liberados como el
cantar del último suspiro
Hoy me detendré para sentir, no para pensar
Mis pies darán el primer gran paso sobre la luna
Mi carne
será llevada al rio donde el dolor no se baña
El idioma de mis ecos será el idioma de la
sangre
Viví como el último sol antes de otoño
Mis palabras y mis letras no se poetizaron bajo
la política del intelecto
Dejé de existir para comenzar a ser
Y sigo siendo el rojo de una llama
En la hora de mi último viaje
La lucha no será lucha
El sueño no será sueño
La brisa de mis lágrimas
Serán la sinfonía que galope el viento
Antes de
irme y como ultima cantata
Seré el no vivo y el no muerto
La metamorfosis del amor en un poema
Adiós a lo bello, adiós al cielo
Me voy por los ríos que llevan al
Eterno velo
La flor sobre el madero
Pieles en llanto y vestidas de negro
La pala deja el último puño de suelo
El telón baja y ennegrezco
Y de toda realidad, no me acuerdo.

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