miércoles, 11 de junio de 2014

Soliloquio de un reflejo



Soliloquio de un reflejo




-Este es el despido de un anciano en su último reflejo frente al espejo, para después reposar sobre la tumba de su cama y dormir en secreto, con el corazón cálidamente dormido en su pecho.-



Se miraba en el espejo como quien mira su hijo al nacer, entre guiño y guiño, entre risas, entre el lacónico recuerdo, se echa los años encima, 73 flores sembró su piel y ni una de estas marchita, tocaba su cabeza enredando sus torcidos dedos sobre el tierno telar blanco que aun cobija su pensar.
Apreciaba, sentía y se decía:

He vivido como quien cruza el cielo, he dormido y soñado bajo el conjuro de Morfeo, la vida es ida y no vuelta
El corazón ama lo que la mente desarma, las palabras necias son la condena  condena del alma
Mi ego no es más que un pobre teatro, un triste y vacío monólogo
Se decía esto con el llanto sumergido en el corazón, se abrazaba como una vez lo abrazó quien hoy danza bajo tierra, sus brazos se extienden hacia lo más recóndito de su cuerpo, la topografía de su mente era inestable, era el caos pre génesis, la sombra al vacío del alba, volvía la mirada sobre sí mismo y entre canto de dicha gritaba: 


Soy lo que jamás quise ser, y de ello no necesito olvido, mas ser mi propia meta era muy vacío,
La muerte no será sentencia, esta será el éxodo masivo de mis sentires, los esclavos de mi delirio serán liberados como el cantar del último suspiro
Hoy me detendré para sentir, no para pensar
Mis pies darán el primer gran paso sobre la luna
Mi  carne será llevada al rio donde el dolor no se baña
El idioma de mis ecos será el idioma de la sangre
Viví como el último sol antes de otoño
Mis palabras y mis letras no se poetizaron bajo la política del intelecto
Dejé de existir para comenzar a ser
Y sigo siendo el rojo de una llama

En la hora de mi último viaje
La lucha no será lucha
El sueño no será sueño
La brisa de mis lágrimas
Serán la sinfonía que galope el viento

 Antes de irme y como ultima cantata
Seré el no vivo y el no muerto
La metamorfosis del amor en un poema
Adiós a lo bello, adiós al cielo
Me voy por los ríos que llevan al
Eterno velo
La flor sobre el madero
Pieles en llanto y vestidas de negro
La pala deja el último puño de suelo
El telón baja y  ennegrezco
Y de toda realidad, no me acuerdo.





 



No hay comentarios:

Publicar un comentario