sábado, 9 de abril de 2022

 


Este silencio que rueda sobre los andrajos de mi boca

Y con presunta nobleza aquieta el musculo vocal

Cual esfogado indigestado de versos muere en esta quietud

 

No hombre sino niño, enmohecido en los juegos de madera

Ahora, abierto el páramo de sombras, se muestra lo que mis sueños no permiten ver

Una señal de señales, impacto de una bala, un salto de fe hacia el mundo

 

Este silencio preñado de tiempo, de eterno flujo sin paraje alguno

Que sin ánimo de bailar sujeta mi brazo y me lleva por los desfiladeros de la memoria

Para volver a cincelar palabras, sepultadas bajo prosa negra

 

Este silencio atiborrado de nada, de espera, de fatigar la espera, de fatigar el ansia

Después de este susurro de muertos y callejones constreñidos, habré de alzarme sobre el sonido

Le tomaré por esposa, amiga y ejecutora, tomaré el silencio por las astas

 

Aquí, en este charco de versos, agua densa y oscura, de barro hasta la lengua

De aspiraciones sin acción, de habitaciones vacías conmigo dentro

Del vacío que hay en el vacío

en este cabeza encuentro el mayor embate:

Una voz imperecedera que desea morir de un grito en vez de esperar la muerte en el silencio.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario