Sobre
las frías rocas bañadas en sal marina, dejo caer mis sueños desde lo alto
El horizonte,
de pronto se viste de memorias, los astros caen por la fuerza de los recuerdos
Y sobre
este abismal océano, se derrama aquella infancia imposible, ceñida firmemente a
mis brazos
Así la
infinidad me atrapa, me empuja y arrastra contra las rocas sin mesura alguna
De
pronto me veo en medio de la negrura que consume la noche junto al mar
Mi corazón se estremece, ni la muerte podrá salvarme de amar otra vez.

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