En
un breve silencio todo se habrá detenido.
Me
has visto bajo la grieta nocturna, en trozos de luz donde
vagamente
desteñimos la última estrella.
Me despiertas cómo un parto de estrellas en la negrura del universo; podría caer en ti una y otra vez, de abismo en abismo.
Estoy
abierto al mundo, inerme ante la voracidad de los hombres.
Cuando
la sombra de la memoria caiga sobre el camino, he de recorrer eternamente la
ruta muerta donde el tiempo, sádico y tortuoso, se repite infernalmente sobre sí
mismo y nadie huye de su voluntad.
Mi
rostro se desprende del exterior y el encuentro con mi propia carne es terrible.
Nadie
tiene el atrevimiento de afilar su corazón contra quien se ama
Quien
tiene un romance con la vida, es celoso de la muerte.

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