Asumir lo
miserable y efímero del ser es un acto de sensatez y valor indiscutible.
Mirar al
pasado es evitar el horror -el horror de la nada-
de un tormento
presente en la condición del alma
Sujeta al
mundo, vórtice de voluntades terribles.
Un desconsuelo
atraviesa el cuerpo, deja un espacio en medio del ser
El pozo de las
ambiciones terribles
Se precisa
huir de este mediante las oportunidades del mundo
Cruel urdimbre
maestra: ¡Los deseos del mundo jamás han de rebalsar la nada!
Que reflejo
más inquietante es el cielo sobre las aguas negras de Agosto
Un espejo
torturador para quien lleva el castigo de soportarse así mismo durante toda
la vida
Tiempo muerto,
la luz se enternece en los ojos de quien logra evadir las tumbas parlantes
Bruñidas de
angustia aquellas aguas negras, inexorable reflejo: desespero por negarme.

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