martes, 17 de mayo de 2016

Estaciones






En invierno el mar se duerme en los ojos
Cálidas gotas caen por el arrecife de los lamentos olvidados
Pues azotados estos recitan a plena voz su carne sobre la cumbre de los astros
Lamentos del muro judío, Viernes de tiernos azules
Lamento
Lo lamento

En primavera los cerezos depositan su textura en la visión del niño que corre por los elíseos
Significan el compungido manto de instintos carnales con la tersura del sol que muere por el oeste
¡Oh alaridos celestes! tu cielo se derrumba en las mejillas
Inocuos vociferantes del arroyo transmigratorio
Autores de la poesía suicida; de sus ropajes, el otoño trascendente
Extendido hasta los pies del furioso hombre de tierra
Labriego de los imperantes Andes

Aquí, detenido dios por el encanto de su obra
Tentado al salto de fe desde los sacros pilares, altos, altos y magnánimos
¿Morirías tú por nosotros, como lo hicimos por ti?
Dios:
-Cuando el verano decida quemar toda secta
Y ardan armónicamente con la peste de cuatro estaciones
Morirá el hombre y su dios
El cánido negro pesará vuestros corazones en la balanza del lenguaje.

Ka
    Ba
        Aj

De este modo nos marcharemos
Juzgados por la jauría humana
Y el cielo teñido de tierra, sangre
Mortalidad.


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