Soy eterno, mi alma es una
sola con el universo, la expansión infinita de este, da trascendencia a mi
espíritu en cualquier plano dimensional de todas las vidas, mi cuerpo es solo
un transporte para este mundo. Somos eternos, aquí y ahora.
Sombras y toda carencia de
luz, progenitoras de toda ausencia cromática, posean de mil engranes los deseos
de mi reloj espiritual, desahucien con imprudencia mis sueños en la eternidad
de la noche, devasten con inefable fuerza las cloacas que yacen en mis
pulmones, he de respirar la más pura tentación de este siglo, de estas calles,
acribillado por los metales y luces tricolores, golpeen sombras; la triste
imagen de un vagabundo en llamas, díganse de mi todas las mentiras y verdades
posibles, esta cuidad es el imperio de los avasallados, acantilados de lágrimas
encarceladas de libertad emocional, ¡ay! de tantos amores en vela, ¿cuál es la
más acertada respuesta a mis incógnitas cuando la sangre es más cuestionable
que nunca?
Así me adentré a los pilares
de cien mil pisos, asomé mi cansada vista por sobre los faros lunáticos que
vigilan nuestras posesiones, testigo de marchas fúnebres fui, de jinetes sobre
cuatro ruedas, la cruzada mortal por el veneno verde
Derramé tantos vinos sobre
las piernas y bustos olvidados, en medio de un delirio poco usual, de carencia
poética, tomé las tintas de la pasión y tomé la bastilla blanca que corona el
cielo cuando el sol está adormilado, me hallé vivo, tan así, que no comprendí
la historia a continuar, cerré mis puños y abrigué mis versos, caminé por la
roma antigua, esa de caminos condecorados por llegar a la nada, el sendero a casa solo me resguarda de dos rutas, la
razón o la pasión.
El arte es el progenitor de todas las voluntades, todas las
pasiones, todos los amores y sentimientos que un ser pueda sentir y
expresar.

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